miércoles, 14 de julio de 2010

"Se puede pensar que lo signos son palabras, gestos, entonaciones, colores, etcétera, y que, por lo tanto, tendrían valor puramente cognitivo, estarían para sustituir al mundo. Así, el lenguaje sería una información exterior al mundo físico, y su fin sería transmitir informaciones cognitivas del saber a los sujetos. Esto significaría que la semiótica está limitada a estudiar información completamente cognitiva, y que los signos son externos al mundo (existiría la palabra libro y luego los libros verdaderos).


Todo esto es mentira. La palabra no es para nada una constatación del mundo que sirve sólo para dar información. La palabra sirve para transformar las relaciones entre los hombres y las mujeres; es un operador de transformaciones entre hombres, mucho más de lo que puede ser un modo declarativo (informativo) de hablar del mundo. La constatación del mundo no es otra cosa que una pequeñísima parte de la función de la palabra, quedan por estudiar aquellas formas del uso del signo y del lenguaje, en donde el habla, el que hace signos, transforma al mundo, al otro, a uno mismo. 


Con esta imagen del signo, la semiótica es una disciplina que estudia la construcción y destrucción de los objetos, del significado, de los sujetos. La palabra puede ser extraordinariamente destructiva. "

Todo esto lo dice el amigo y semiólogo Paolo Fabbri. Yo le dije a Ani ayer: "da gusto estudiar, aunque sea un ratito, cuando te encontras con cosas así".

Cualquier semejanza con esto es pura coincidencia... Pero no quita el hecho de que demuestra que en el grupo de FLIA Rosario están las grandes mentes e ideas del futuro.

Que tengas muy buenas tardes.

lunes, 12 de julio de 2010

Julio Cortázar - Rayuela (fragmento del capítulo 7)



Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

viernes, 9 de julio de 2010

miércoles, 7 de julio de 2010

Algunos fragmentos de un texto que escribimos una vez con el compañero Ciro... fue para la primer FLIA que hicimos en Rosario, pero nunca se uso. 






(...)

Ante la duda que puede surgir sobre la importancia que le damos a “la palabra”, nosotros decimos que es ella la que nos funda como personas, y que funda a todos los que nos rodean; es ella la que crea nuestro tiempo y espacio; y es gracias a ella que se puede ganar, perder, enamorar, enloquecer, enseñar, aprender, influir, odiar, matar, aislar, soñar, vivir…



Es necesario darle lugar a las palabras de los vivos, los que hoy estamos en este mundo y que necesitamos decirlo y crearlo, para avanzar en una nueva (des)organización.



(...) La palabra elegida, y que se combina con otras en una poesía, una novela, una carta, una noticia, no es más que el reflejo de uno mismo, y tiene la posibilidad de llegar a multitudes, transformarse en una verdadera arma de destrucción y creación masiva.


(...)


Nosotros contestamos que el nuestro no es más que el grito de liberación de nuestra voz, que quiere dejar de estar callada; y cuyo paso va creando espacios para que otras voces tengan lugar.



(...)
 
Este espacio que se abre para el libro independiente es el encuentro de las palabras nuevas que están, que existen; con su fuerza latente, a punto de estallar y transformar tu vida, sus vidas, nuestras vidas. 








.m e  g u s t a n  l a s  h i s t o r i a s  d e  a m o r.

lunes, 5 de julio de 2010

noche de invierno con olor a verano
qué linda que estás para dormirte
con las ventanas abiertas, 
las patas bailando al viento,
con música de fondo cantando que no dejes que los recuerdos me ahoguen 
- no quiero ser víctima ni llorar - 


ah, pero estos vientos no traen ninguna melodía por el estilo: el punto de vista es el que crea al objeto 
y yo me inspiré recién...
me nació una alegría tan efímera como infinita... 
no, mentira, no lo sé:  estoy contenta. simplemente.
y me muero de frío en las patas y no sé que estoy escribiendo...
... además de que: 



noche de invierno con olor a verano 
qué linda que estás para dormirte
con las ventanas abiertas,
las patas bailando al viento... 

... una ventisca se me metió por la boca, por las orejas, por las narices, 
y me saca volando... 
qué linda que estás para dormirte, para soñarte, para soñar... 

viernes, 2 de julio de 2010

Texto 4



Tengo muchos libros bajo el brazo. Tengo muchos discos también. Tengo un mundo entre mis dedos: puedo estrujarlo, puedo aplastarlo, puedo lanzarlo, puedo apoyarlo y abandonarlo.

Ya no tengo horarios y me siento un poco libre; un poco libre y un poco esclava…de mí misma, de esas palabras que retumban y rebotan y no dejan de girar en mi cabeza. De qué, cómo, cuándo, dónde, por qué, por qué, por qué; y del mundo que tengo en mis manos. De tantas personas, y sentimientos, sensaciones, palabras, imágenes, todos dependiendo de mí. Puedo estrujarlos, aplastarlos, lanzarlos, apoyarlos y abandonarlos. Puedo. Debo. Quiero. Me gustaría. Debería.

Qué raro, no pensé que también pueden ser acariciados. Besados.  Y abrazados. Los puedo llenar de pasión, de fuego, de lluvia, de viento…de vida. Puedo librarlos al azar. Puedo librarme con ellos. Pero me siento en mi cama y escucho. Una guitarra. Y también huelo. Tu perfume aún en mis sábanas. Y también veo, me veo, sola. Y del piso salís vos, agarrándome los pies.

Puede ser que en estos días me descosa, me desparrame, y haga un lío de cosas de mi interior. A lo mejor tenga suerte y vos saltes de ahí abajo y juntes cada una de mis partes, me rearmes, a tu gusto. No te exijo nada, no es necesario quedar igualita, no importa demasiado este “aquí-ahora-soy”. Pero… ¿y si la suerte no aparece? Tal vez resulte que el mundo gire pa’otro lado, y vos me dejes ahí. Tirada. Desarmada. Revuelta. Desparramada. Enloquecida. Voy a tener que arrastrarme, agarrarte los pies y rogarte que me juntes. O voy a tener que arrastrarme, juntarme, rearmarme y hacer una versión más linda de mí, pero también peor. De lo peorcito.

Tengo libros, discos y (de)pendo de un hilito. No tengo más tiempo ni espacio. Puedo abrir los ojos cuando se me plazca y comer, hacer, jugar, tomar, saltar, correr, caminar y volver cuando quiera. Puedo ser quien quiera ser. Puedo no ser. Puedo. Debo. Quiero. Me gustaría. Debería. Sigo siendo yo, retumbando, rebotando, saltando y gritando que qué, cómo, cuándo, dónde, por qué, por qué, por qué…