"Se puede pensar que lo signos son palabras, gestos, entonaciones, colores, etcétera, y que, por lo tanto, tendrían valor puramente cognitivo, estarían para sustituir al mundo. Así, el lenguaje sería una información exterior al mundo físico, y su fin sería transmitir informaciones cognitivas del saber a los sujetos. Esto significaría que la semiótica está limitada a estudiar información completamente cognitiva, y que los signos son externos al mundo (existiría la palabra libro y luego los libros verdaderos).
Todo esto es mentira. La palabra no es para nada una constatación del mundo que sirve sólo para dar información. La palabra sirve para transformar las relaciones entre los hombres y las mujeres; es un operador de transformaciones entre hombres, mucho más de lo que puede ser un modo declarativo (informativo) de hablar del mundo. La constatación del mundo no es otra cosa que una pequeñísima parte de la función de la palabra, quedan por estudiar aquellas formas del uso del signo y del lenguaje, en donde el habla, el que hace signos, transforma al mundo, al otro, a uno mismo.
Con esta imagen del signo, la semiótica es una disciplina que estudia la construcción y destrucción de los objetos, del significado, de los sujetos. La palabra puede ser extraordinariamente destructiva. "
Todo esto lo dice el amigo y semiólogo Paolo Fabbri. Yo le dije a Ani ayer: "da gusto estudiar, aunque sea un ratito, cuando te encontras con cosas así".
Cualquier semejanza con esto es pura coincidencia... Pero no quita el hecho de que demuestra que en el grupo de FLIA Rosario están las grandes mentes e ideas del futuro.
Que tengas muy buenas tardes.



