martes, 22 de febrero de 2011

Precoces García Márques que escriben en Rosario

(hoy, mientras mi profesora me devolvía el final, me encontré a la madre de los chicos. me hizo quedar re bien. 
tengo ganas de volver a la casa de esos niños, el día que fui llovía como hoy. y me prepararon una merienda re linda) 




Felipe y Tomás tienen 9 y 12 años. Una sola letra diferencia su apellido del de Gabo; la pasión es la misma.



“Cuando me preguntan yo les digo: ¿qué tiene que ver él, que es colombiano, conmigo, que soy rosarino? ¡Nada que ver!”. Tomás García Márques tiene doce años y ganó una mención en el Concurso Municipal Infantil de Cuentos, a fines de 2010, por haber escrito “Un crimen de locos”. Su hermano Felipe, que el pasado 2 de enero cumplió nueve años, salió sexto por su cuento “La isla piratea”, siendo uno de los ganadores de una netbook. La similitud de su profesión y apellido con el reconocido escritor Gabriel García Márquez es llamativa, haciendo inevitable sonreír ante la coincidencia y preguntarles si suelen recibir comentarios o chistes sobre el apellido. “Siempre”, contesta Felipe. “Siempre quieren saber”, completa Tomás.
Ninguno de los dos juega a ser familiar de Gabo, el escritor colombiano; dan a entender que no lo necesitan: “Tenemos un tío que es escritor, Gustavo Boschetti se llama”, explica Tomás, con orgullo, mientras su hermanito sonríe y ambos señalan un libro de él que está sobre la mesa. Junto a su mamá, Silvina; su abuela, su hermanita Martina de cinco años y un amigo, Franco, que justo estaba jugando en la casa de los chicos, Felipe y Tomás contaron sus historias, las que ganaron y las que hacen a sus ganas de escribir. 
El tío escritor, una de ellas. También la biblioteca que hay en la entrada de su casa, los cuadros, las guitarras, los padres lectores. “Están en un ámbito cómodo para el libro”, explica su mamá, entre mates y mates.


Según cuenta Silvina, desde chicos escriben y leen, aunque sea “con la imaginación”. Felipe, por ejemplo, solía hacer cómics de guerreros y guerreras, y Martina, que está por arrancar el primer grado, dibujó en estas vacaciones su primer cuento: “La reina y el espejo mágico”. La más chica de los hermanos “García Márques” es tímida frente al grabador (sólo frente al grabador, contaría más tarde su mamá) y no revela ningún detalle de la historia. 
Tomás, por otro lado, ha ilustrado una serie de pequeños relatos de su tío. 


Antes de irse a dormir, los tres leen: Tomás, misterio; Felipe, sobre aventuras, monstruos o dragones, y ya está en una edad en que le pasa a Martina, para que “lea con la imaginación”, lo que él ya dejó de leer. Al ser esta la realidad que hace a los chicos, “el concurso fue por el placer por escribir, si ganaban la netbook todo bien, y si no también. Lo importante era que se habían sentado a escribir, a disfrutar de la escritura y la lectura, un hábito al que ya están acostumbrados”, resalta su mamá.


Siendo que uno vive bombardeado de televisión y convencido de que los chicos ya no leen, ya no escriben, ellos forman parte de ese grupo, seguramente más grande de lo que se piensa, de niños que rompen con todo ese imaginario colectivo. Tienen una historia y un presente que los hace lectores, escritores, artistas, más allá del apellido que tienen: ser un pequeño “García Márques” termina resultando anecdótico.
El concurso que acaban de ganar, Felipe entre los diez primeros, Tomás número 54 llevándose una merecida mención, convocaba a chicos a escribir cuentos, narraciones o relatos breves, de los cuales se seleccionaron diez que serán publicados en la primera colección de cuento infantil de la Editorial Municipal de Rosario. Y entonces, ¿de qué tratan las historias narradas por los chicos?
— (Felipe) Mi cuento se trata de una isla que en vez de estar pegada al suelo flotaba, y que cuando se pinchaba la arreglaban poniéndole una capa de papel, o algo así.
— ¿Y hay algún personaje principal?
—Sí, se llama Marco Steve.
—(Tomás) El mío, al llamarse “Un crimen de locos”, supondría que es de misterio pero es más un estilo (Roberto) Fontanarrosa, más gracioso. Se trata de una banda mafiosa, que roba toda la plata y diamantes a un adulto mayor, y que el próximo robo que iban a hacer era el de la piedra principal del Monumento a la Bandera, aunque la piedra que buscaban era una que estaba escondida adentro de la que se ve ahí. Y al final los terminan atrapando, y bueno…
—¿Y cómo se enteraron del concurso, y decidieron entrar?
—(Tomás) Me parece, porque no me acuerdo bien, que habían pegado como panfletos en las paredes de todas las cuadras, y entonces mi abuela vio uno y la llamó a mi mamá; y nos preguntaron y dijimos que sí. Y nos enganchamos. Cada uno hizo una parte y nos olvidamos de seguir haciéndolo. Y el último día, a último momento, lo terminamos los dos.
— ¿Y se imaginaban que iban a ganar?
—(Felipe) No, yo no.
—(Tomás) Cuando me dijeron que eran 600 chicos, yo pensé que no.
—Entonces, ¿cómo fue que se enteraron de que ganaron?
—(Felipe) Un día que estaba enfermo. Estaba en la cama de mi mamá, y viene mi papá y me cuenta.
—(Tomás) Sí, yo estaba acá. Primero llamaron para avisarle al Feli que había salido sexto, y después volvieron a llamar para decirme a mí. Y después nos mandaron correos electrónicos.
—¿Ya hablaste con la ilustradora? ¿La conocés?
— (Felipe) No, no hablé. Un señor nos contó quién iba a ser la ilustradora (Laura Ruggeri), y entonces mi mamá dijo: “¡Yo a ella la conozco!” Y es que era la censista que había venido a casa.
—(Tomás) Aparte ella nos conoció a nosotros porque cuando vino todos bajamos a atenderla y no sabíamos si ella nos hacía el censo a nosotros o nosotros a ella.
— Para después del concurso, ¿tienen pensado seguir escribiendo?
—(Felipe) Yo sí. Ahora en la netbook que me dieron estoy escribiendo un cuento sobre misterio.
— (Tomás) Yo estoy pensando uno, no lo escribí todavía. Es sobre fútbol, pero no sobre patear y todo eso, sino una historia tipo Fontanarrosa. Me encanta Fontanarrosa.
—¿Y a vos Felipe qué te gusta leer?
—Como lo que escribo. De aventura. Que pasen cosas raras.
—¿Algún cuento que te acuerdes ahora?
—(Felipe) “El loco Cansino” de Fontanarrosa, es de fútbol.
—(Tomás) Me lo habían dado en la escuela a mí, y me lo leí rápido, y se lo di a él para que lo lea.
—Una duda, a ver si nos contás. ¿Por qué tu cuento se llama “La isla piratea”?
—(Felipe) Y, porque es una isla que iba a ser destruida y los piratas la salvaron.
—(Tomás) Mi interpretación es que no es una isla donde viven piratas, es una isla que piratea, que flota, que es como un barco…
Los tres chicos hacen su escuela primaría en la Escuela de Educación Media Nº 411, la “Gurruchaga”. Para la madre, el establecimiento cumple un papel esencial en el placer que muestran sus chicos por las letras: “uno elige una escuela y elige un modelo”. Allí, por ejemplo, recibieron clases de periodismo y de teatro, y hasta sucedió que Tomás leyó un cuento a los más chicos de la escuela.
— ¿Y cuál es su materia favorita?
—(Felipe) La mía huerta. Ahí aprendí a sembrar tomates, lechugas. Los que más rico me salieron fueron los tomatitos, los cherry.
—(Tomás) Yo prefiero matemática, pero todos me dicen que soy buenísimo en lengua. Igual ahora voy a ver, porque me cambie de escuela al Normal 1, y voy a ver si sigo idiomas o algo así.
— ¿Y de grande? ¿Qué les gustaría hacer?
—(Tomás) A mí me gustaría probarme para jugar al fútbol, me voy a probar a Central o a Newell’s. Nosotros somos de River pero no nos vamos a ir a jugar allá lejos… Y si no me gustaría dedicarme a todo lo que es Arquitectura.
— (Felipe) Yo quiero tener una huerta propia. Acá tenemos ese jardincito (señala el balcón, y se ríe). Antes quería ser maestro de huerta pero ahora ya no, ahora quiero tener una nomás.
Hace pocos días que volvieron de sus vacaciones en Valeria del Mar. Aprovechando el tiempo libre, Tomás quiere aprender a tocar la guitarra. “Yo soy del rock pesado”, cuenta. “Me gusta Iron Maiden o AC/DC”.
A Felipe, por otro lado, le gusta “de todo”. Antes era del reggaeton, ahora “del rock no tan pesado”, según cuenta su hermano. “Escucha los Rolling, o Gun’s and Roses, que no son tan pesados como los gritos de Iron Maiden”. Otra de sus canciones favoritas es la de León Giego, “El ángel de la bicicleta”. Los chicos cuentan eso mientras toman un poco de coca cola, y la abuela ceba unos mates a los más grandes ahí presentes. Franco, el amigo, los espera sentado.
Ellos hablan mucho, hacen solos la nota, y después se van corriendo a jugar. Desaparecen enseguida. Volverían al rato, para despedirse.
— ¿Algún libro que les gustaría recomendar a alguien que lea esta nota?
—(Tomás) Los de Fontanarrosa, que son todos de Ediciones de la Flor: “Puro Fútbol”, “Una lección de vida”, y “La mesa de los galanes”. O si no “Harry Potter 4”, es el mejor que hay.
—(Felipe) Yo no sé porque recién estoy empezando a leer…
—Bueno, entonces para alguien más chico que vos, alguno que te haya gustado, o alguno para quien recién esté empezando a leer también…
—(Felipe) ¡Ah sí! “La doctora chispeta y sus fórmulas secretas”.

lunes, 21 de febrero de 2011




L’insurgé, son vrai nom, c’est l’Homme, 
Qui n’est plus la bête de somme
Qui n’obéit qu’à la raison
Et qui marche avec confiance
Car le soleil de la science
Se lève rouge à l’horizon.



On peut le voir en barricades
Descendr’ avec les camarades,
Riant, blaguant, risquant sa peau.
Et sa prunelle décidée
S’allum’ aux splendeurs de l’idée,
Aux reflets pourprés du drapeau.



Devant toi, misère sauvage,
Devant toi, pesant esclavage,
L’insurgé se dresse
Le fusil chargé.



En combattant pour la Commune,
Il savait que la terre est une,
Qu'on ne doit pas la diviser.
Que la nature est une source
Et le capital une bourse
Où tous ont le droit de puiser.



Il revendique la machine,
Et ne veut plus courber l'échine
Sous la vapeur en action.
Puisque l'exploiteur à main rude
Fait l'instrument de servitude
Un outil de rédemption.



Devant toi, misère sauvage,
Devant toi, pesant esclavage,
L’insurgé se dresse
Le fusil chargé.




Contre la classe patronale,
Il fait la guerre sociale
Dont on ne verra pas la fin
Tant qu'un seul pourra, sur la sphère
Devenir sans rien faire
Tant qu'un travailleur aura faim !

A la bourgeoisie écoeurante
Il ne veut plus payer de rente
Combien de milliards tous les ans ?
C'est sur vous, c'est sur votre viande
Qu'on dépèce un tel dividende
Ouvriers, mineurs, paysans.

Devant toi, misère sauvage,
Devant toi, pesant esclavage,
L’insurgé se dresse
Le fusil chargé.









sábado, 19 de febrero de 2011

palabreríos - número cinq

Movimientos descontrolados, me desprendo de mi
y nazco yo.
Frente al mundo sólo me visto con la mirada,
mis ojos miran
pero no ven.
Así como mi alma que siente y no cree, 
quiero volver al cuerpo que dejé.
Pero no puedo, no me lo permiten:
Órdenes mías que decidí aceptar.
Sonrisas y carcajadas.
Y vuelvo a despedazarme en mil partes y a bailar.
A gritar. A sentir y creer. 
Tratar de creer. 
Las órdenes se liberan, me liberan y me lanzo al viento.
¿Qué estaré haciendo en el mundo?
Siento que cada energía, que cada parte de mi se va.
Se escapa. Es libre.
Y yo continúo despedazada, 
continúo bailando, 
continúo desapareciendo cada vez que me dan más libertad, 
cada vez que me alejo de mi cuerpo,
que lo dejo con la música, con el mundo, con la vida, con la elección de ser o no ser.















miércoles, 16 de febrero de 2011

Uno escribe en el viento


***


Que por qué, que hasta cuándo, que si voy a dormir noventa meses,
que moriré sin obra, que el mar se habrá perdido.
Pero yo soy el mar, y no me llamo arruga
ni volumen de nada.


Crezco y crezco en el árbol que va a volar. No hay libro
para escribir el sol. ¿Y la sangre? Trabajo
será que me encuadernen el animal. Poeta
de un tiro: justiciero.

Me acuerdo, tú te acuerdas, todos nos acordamos
de la galaxia ciega desde donde vinimos
con esta luz tan pobre a ver el mundo.
Vinimos, y eso es todo.


Tanto para eso, madre, pero entramos llorando,
pero entramos llorando al laberinto
como si nos cortaran el origen. Después
el carácter, la guerra.

El ojo no podría ver el sol
si él mismo no lo fuera. Cosmonautas, avisen
si es verdad esa estrella, o es también escritura
de la farsa.


Uno escribe en el viento: ¿para qué las palabras?
Árbol, árbol oscuro. El mar arroja lejos
los pescados muertos. Que lean a los otros.
A mí con mis raíces.


Con mi pueblo de pobres. Me imagino a mi padre
colgado de mis pies y a mi abuelo colgado
de los pies de mi padre. Porque el minero es uno,
y además venceremos.

Venceremos. El mundo se hace con sangre. Iremos
con las tablas al hombro. Y el fusil. Una casa
para América hermosa. Una casa, una casa.
Todos somos obreros.


América es la casa: ¿dónde la nebulosa?
Me doy vueltas y vueltas en mi viejo individuo
para nacer. Ni estrella ni madre que me alumbre
lúgubremente solo.


Mortal, mortuorio río. Pasa y pasa el color,
sangra y sangra mi pueblo, corre y corre el sentido.
Pero el dinero pudre con su peste las aguas.
Cambiar, cambiar el mundo.

O dormir en el átomo que hará saltar el aire en cien mil víboras
cráter de las ciudades bellamente viciosas.
Cementerio volante: ¿dónde la realidad?
Hubo una vez un niño.


Gonzalo Rojas

(De Contra la muerte; 1964)







***

sábado, 12 de febrero de 2011

rutina elemental

Todos las mañanas, menos los domingos, me suena el despertador.  A las ocho y media, a las nueve, a las once, a las dos de la tarde. 
Abro los ojos rezongando, me estiro, me despedazo, y pido diez minutitos más que son muchos -infinitos- más. Por favor, diez minutos más, no me quiero levantar, digo con un brazo por acá, el otro cruzándolo, una pata arriba, otra pata doblada, toda hecha un nudo. 
Todosesosminutosdespués me levanto, y tras unos pasos cortitos llego a la ducha. Y me lavo la cabeza, las patas, las partes íntimas, la cara, todísima. Aunque sea verano, con agua calentita. 
Ya casi estoy bien. Ya casi no soy un zombie para esa altura. Me visto con lo que tenga a mano o tenga preparado de la noche anterior. Y bajo.

Escalón, escalón, escalón. Todos los días son una cantidad diferente. A veces salto más, a veces menos, a veces ninguno. Y bajo, y puedo saludar a quien esté, o no saludar, y prepararme el desayuno, o sentarme a la mesa para almorzar. Si tengo que desayunar, pongo el agua en la pava. Capaz ni llegué a decir hola que ya estoy ocupándome del mate. Es como un cachetazo amarguísimo que hace que el día empiece bien. Esencial. A veces me quejo. Cuando Marcela dejaba la radio con Novaresio me quejaba más. Ahora no tanto. A veces, lo que suena en la radio será mi trabajo de las próximas horas. Ahí sí me quejo. Más que con Novaresio. Pero, si el relataba mi próximo trabajo, era un desastre. Mientras, me agarro una fruta, o una tostada, o ambas cosas, o nada, porque se me hizo tarde.Después, vuelvo a ir para arriba. 

Escalón, escalón, escalón. Todos los días son una cantidad diferente. A veces salto más, a veces menos, a veces ninguno. Me lavo los dientes, miro todos los papeles recordatorios que me voy dejando y preparo la mochila. Todo junto. Siempre me olvido de algo, porque todo esta hecho a los apurones. 

Y vuelvo a bajar. Escalón... etcétera. Y me subo a la bici, y parto. 
A lo mejor, a la facultad. En ese caso, es raro que no me haya quedado durmiendo. 
Casi siempre, a trabajar. Trato de llegar al diario todos los días por una calle diferente. Pero siempre tengo que terminar en Moreno antes de San Luis, es mi manera más fácil de doblar. Tengo algunas canciones para la bici, cuando no tengo algo importante que pensar. Algunas de La Tabaré y algunas de Viglietti. Es raro, son esas nomás. 
Y ando, pedaleo, pedaleo, pedaleo. No encuentro una onomatopeya. Me gustaría transmitir lo de aquel cuento que alguna vez fue mi favorito, en el que Gabrielle contaba como andaba en bici. Pero ella subia y bajaba escaleras, era más fácil para la escritora. 

Y pedaleo, pedaleo, pedaleo, hasta dorrego y san luis. Y paro, y voy al diario. 
¡Hola recepcionista! ¡Hola a todos los que me cruzo hasta llegar a mi máquina! Y ahí empieza el laburo. ¿Lo mejor de un diario? Nunca sabes lo que va a pasar. Aún así, todos los mediodías, entre las 12 y las 13 suena el teléfono. Y Agustín y Diego gritan a coro: "¡Llegaron los hippies! ¡Comida naturista para Laurita!" Y en efecto, es, por lo general, Alejandrópulos alias Alejandro que trae mi almuerzo diario. 
¡Hola Ale! Siempre charlamos. Después, un chau, hasta mañana, esta noche, esta tarde, el martes... Alejandro tampoco es de la rutina. Nunca sé cuándo lo voy a ver. Está bueno. 

Todas las tardes salgo del diario y no sé qué hago. A veces, cuando me estoy yendo, me lo encuentro a Claudio que me dice que soy una hippie anacrónica, y se rie, y se va. Y yo no sé qué hago. 
Capaz me voy al parque, 
capaz a mi casa, 
capaz a lo de Camila, a tirarme a la alfombra mágica de Mora y jugar con sus juguetes,
capaz... nunca sé. Todas las semanas cambian, y eso está bueno de trabajar en el diario. 
Otras veces salgo del diario y tengo que ir a la facultad. A veces voy. A veces no. Y me dan ganas de cantar - y de hecho lo hago, mientras pedaleo, pedaleo, pedaleo- la muchacha de mirada clara / cabello corto / la que salió en los diarios / estudiante que faltaba a clase....
Otras veces me encuentro con las pibas. Y ahí sí que no sé qué puede pasar. Está bueno. Seguro habrá comida chatarra de por medio, y eso también está bueno. 

Por lo general llego a mi casa a cenar. A no ser que sea época de estudio, en ese caso, ya hará horas que estoy en casa. Porque falto a clase, pero estudio. Y me encierro y obsesiono. 

Todas las noches cenamos en casa con los viejos y miramos 678. Chusmeamos el día. Comemos. Hacemos chistes de la comida. Discutimos. Después, con mi señora madre nos sentamos a mirar un ratito de Los únicos, después esperamos que empiece El Elegido. Esa es mi novela de este año y el eje de mi rutina. Y me encanta, y soy re novelera. Y entonces la re-miramos, no nos perdemos de nada. Siempre tenemos algo dulce para comer con la mama, y sino lo inventamos. Y sino tomamos el te que traje de Uruguay.

Todas las noches, cuando termina El Elegido, subo las escaleras. Escalón, escalón, escalón. Todos los días son una cantidad diferente. A veces salto más, a veces menos, a veces ninguno. 
Una vez en la pieza, pongo música o, últimamente, la radio. Y lo escucho a Alejandro Apo contando cuentos, y después a Alejandro Dolina. En ese transcurso me pego un bañito, me pongo la primera ropa que tenga a mano, digna de llevarme a la cama, y me acuesto. Por lo general, leo. Pero ahora lo escucho a Dolina, hasta que me duermo. Y duermo hasta que me despiertan las chacareras de las tres de la mañana. Y luego, vuelvo a dormir. Hasta que, como todas las mañanas, menos los domingos, suena el despertador...


Algunos baches: 

las tardes en la piscina, las noches de joda, las arrancadas, los paseos nocturnos, los paseos a la mañana temprano, las marchas, la FLIA, las reuniones improvisadas, las fiestas improvisadas, los encuentros en la calle, otras canciones en la bici, otros libros, otros programas de radio, los días que camino, los que viajo en colectivo, los que no me llega la comida hippie naturista.............
......................y los días que - como hoy - me re quedo mosca a las 23.19 y es sábado y me da cosa por mi juventud. Y hago estas cosas. 
Chau chau good night ... 


Y por favor ved ambos videos que son uno que dejo abajo porque son sublimes aunque al principio el sonido sea malo.














lunes, 7 de febrero de 2011


acabo de encontrar esta bellísima poesía, capaz no poesía. podría decirse: una marañana bien armada de palabras, que arman un sinsentido sobre el amor. 
a mí, por ejemplo, me dieron varias cosquillas en la panza, me dio risa, me identifiqué, me puso feliz, triste, más feliz y contenta que antes, 
y siempre con esas mariposas revoloteando, nomás por estar identificada, por el chiste o la casualidad, o la simple cosa esa que pasa con las poesías (aunque capaz esta no es poesía) de encontrar el orden exacto de las palabras para que sean eso que uno tiene adentro y no tiene idea de qué carajo es. 
en una parte recordé un buen tema de agrupación mamanis que pongo a la último


pablo marchetti
buenos aires, diciembre 2010-enero 2011
antilibros.blogspot.com

"el amor"

el amor desteñido como un cosmos de harapos y
constelaciones baratas y de oferta
al que le sobran tres estrellas.
un amor estelar bajo un cielo limpio de una noche
de verano en el campo o frente al mar.
el amor astronómico de tan lejano, de tan gigante de
tan amor que se ensancha fugaz como una estrella
a la que se le piden tres deseos que nunca se cumplen.
el amor que barre los límites entre
lo celestial, lo humano y lo animal y se descifra
inmaterial, inhumano, incesante.
el amor que se ensancha en la noche y se vuelve
infinito, inalcanzable, se vuelve triunfo.
el triunfo del amor que se ensancha, que se escarcha y que
se garcha bien garchado como sólo puede estar
el amor cuando está bien hecho y bien amado.
el amor se hace y se deshace entre sábanas
y cuentas que pagar porque
con el amor se pagan deudas impagables y dudas
impostergables, tan eternas como la certeza
de que no existe el amor eterno.
el amor que duda y que no ama si no es con amor
desmedido, galáctico de noches y
estrellas, amor de polvo tibio.
amor de primavera y de verano, amor perdido
entre ríos de esperma y constelaciones de
hijos que nunca nacerán.
amor de semen seco en la toallita del slip después del amor
sudado y descontrolado, pero ya, me tengo que
ir, mi amor no me puedo
quedar a dormir, me encantaría
pero.
el amor de dos chicas que se besan y el amor
del cuarentón que se hace la paja mirando
por la ventana a las dos chicas
que se besan.
el amor que no te pude dar es
mucho más grande que el amor que te di y que
el amor que tal vez, quién sabe, no, mejor
dejá, ese amor no, mejor hablemos de otra cosa.
hablemos de un amor de anteojos empañados, de
gemidos sin lentes de contacto, de
un amor que no ve ni quiere mirar, de un
amor de vista chueca.
hablemos
del amor de culo gordo y panza con estrías que se lamen
con la misma pasión con que se mira y se ama
a un hijo feo y enfermo.
el amor como bandera y como tumba.
el amor que ya quisiera yo, que ya me gustaría, que
no sabés qué bueno que estaría si.
el amor hombre o mujer, amor que lleva
a los chicos a la escuela aunque no sean mis hijos, aunque
no sean los hijos que pedí, aunque no, no soy
ese que vos pensás aunque me haga
el padre copado.
el amor que besa el muñón, la curva
donde alguna vez, más allá, hubo una pierna,
un camino recorrido y ahora ya no queda
nada
sólo amor.
amor de lágrimas y de rocío y de semen que
se escarcha y que se garcha, no,
ya se garchó.
amor líquido y viscoso, espeso y capaz de
hacer resbalar hasta el más robusto, hasta
al más desprevenido, hasta el que piensa que
no, que jamás podrá enamorarse.
amor de buches de guasca como renuncia a cualquier otra
opción gastronómica, a cualquier intento gourmet, sólo
por amor.
amor de clítoris y lengua en los confines de
las galaxias y de las especies
mi amor.
amor de música y de luces tenues, un amor obvio y predecible pero
efectivo y contundente, y qué sería del amor si no fuera efectivo, qué
sería del amor si no fuera contundente.
un amor para cada día de la semana.
un amor escondido en horas imposibles, un
desafío a toda lógica de reloj o de luna, un amor
sólo para amarnos.
el amor que rompimos cuando decidimos que no
que mejor no, que ya no iba más, que el amor
ya no entraba en esos cerrojos, que este amor
ya no abría ninguna puerta.
el amor que dejamos de amar cuando nos
dimos cuenta que el amor cerraba deseos, abría
agonías, que el amor ya no duraba ni para
siempre ni para nunca.
el amor que se acaba a pesar de los quince
años juntos, a pesar de los dos hijos, o quién sabe
tal vez sea por eso que se acaba
este amor
que se.
el amor que se extingue como las últimas brasas
de la sobremesa de un asado en la costa, cuando
aún había algo de amor en eso de sentarse
a almorzar en familia.
el amor que se acaba en un mundo que sigue
aunque parezca que se detiene, que deja
de girar.
el holocausto del amor, aunque
los científicos insistan en demostrar que
todo sigue como si nada ni nadie como
si el amor existiera.
el apocalipsis del amor aunque en la tele y en los diarios
digan que no sé qué, no sé ni me
importa.
los ojos del amor se cerraron, aunque
el mundo siga andando.
un amor que se cambia por otro amor que
no es amor pero parece otro amor o algo así.
la evolución del amor contra el creacionismo del amor.
el amor que darwin nos legó es un amor
humano que desciende de un mono amor.
el amor monótono o simiesco que se reproduce todos los
días sin cuestionarse si esa convivencia, si ese
vínculo profundo es amor o es
quién sabe qué.
el amor en el hogar, para la dama y el caballero.
el amor en la calle para el peatón y el automovilista.
el amor en todas partes para quien sea y como sea.
el amor callado y dolorido que se manifiesta y desborda
toda estructura social construida en nombre del amor.
el amor como lucha de clases entre el querer y el poder.
el amor, realidad y deseo.
el amor desteñido como una sábana
rota que se seca colgada al sol en la terraza de baldosas
flojas entre las que crecen plantas primitivas.
el amor que crece como plaga, aunque no lo reguemos, aunque
no lo cuidemos, aunque no tengamos fe
ni abono ni delicadeza.
el amor por los aires y por los vientos.
el amor al sol que sueña con la penumbra, con la sombra
donde se refresca el amor cada vez que tiene demasiado
calor de amor, calor de cansancio, calor que carga
con las consecuencias del fuego sagrado del
amor.
el amor que sueña, como todo y como todos.
el amor soñador en pelotas y en pantuflas.
el amor destructor en ojotas y medias.
la elegancia del amor se caga
en todo porque el amor no respeta
límites ni convenciones ni
convicciones.
el amor vomita prejuicios y juicios.
el amor escatológico que flota en un agua sucia y deliciosa.
agua perfumada, agua estancada, agua contaminada, agua
bendita, el agua del amor, el agua
donde se baña el amor.
el amor, cuando es verdadero es
cualquier cosa y el amor, cuando no
es verdadero, no
es nada, no
es nadie.
el amor cuando no es verdadero no
existe como nada, ni como fe
ni como mueca de un mal relato de amor
ni como un “te amo” dicho de compromiso.
un amor de cotillón o de fechas exactas
para expresar un amor institucional
y lleno de esponsors.
el amor apoyado por las grandes marcas
que en un esfuerzo extraordinario decidieron
apostar por el amor.
el amor en fecha, el amor en regla, el amor
con todos los impuestos al día, con el
monotributo pago.
el amor obediente y sin problemas
con el fisco ni con la sociedad ni con nadie.
la navidad del amor.
el año nuevo del amor.
todo un año de amor marcado en rojo en un
almanaque que tiene una imagen de una pareja, de
dos enamorados jurándose amor
sólo para la foto.
el amor como dos gatitos en una canasta, dos
gatitos enamorados jugando con un ovillo de lana.
el amor de almanaque, de imagen de río prístino, de aguas
que no parecen las aguas del amor.
el amor en la montaña nevada donde es más fácil jurar amor
todos los días del año como marca
el almanaque.
el amor verdadero es todos los días.
el amor verdadero es religión.
el amor que no es verdadero, no es
ni razón ni moda.
el sexo y el amor son lo mismo o al menos
se parecen mucho
por momentos
parece que todo fuera amor pero
el deseo y el amor son
y
el deseo y
las ganas y los conflictos y
entonces el amor, ¿qué es?
un borracho que vive en la calle, ¿por qué
siente amor?
el pibe desbordado, arrojado, desclasado que
duerme o se deja estar
en la vereda, el pibe que
fuma paco, ¿ama?
¿hay amor en su sentimiento trágico de la vida?
¿o es que el amor y la tragedia son
lo mismo, son iguales?
¿o es que el amor qué?
tragedia o qué.
amor o qué.
el amor que lame las heridas causadas por el amor.
el amor que se reconstruye, que se cura, que se
automedica luego de autoflagelarse.
el amor que se junta con otros amores para salvar
a las almas caídas en la desgracia del amor.
la obra social del amor es la más efectiva de todas porque
tiene los mejores descuentos.
el amor como dos máscaras que miran hacia el
mismo lado con convicciones opuestas pero
complementarias.
la puesta en escena del amor requiere de muchas
más máscaras que las de la comedia
y la tragedia porque el amor
verdadero no es puro teatro
o sí
quién sabe.
el amor no sabe, no contesta.
el amor nadie sabe, porque el amor
no se estudia la letra.
el amor como apuesta teatral no se representa si no
se ama de verdad.
entonces
ella me ama pero
ella ya no me ama
nadie me ama y todos
podrían amarme si
se lo propusieran, si lo
desearan pero el deseo,
¿no ves que es otra cosa?
¿no ves que el amor no?
el amor es esta revolución que está
llamando a tu puerta o deseo o ignorancia.
el amor se subleva contra tus estructuras sociales.
el amor toma por asalto tu conciencia.
el amor no le hace el juego a la derecha, ni
a tu razón, ni a todo lo que es seguro en tu vida.
bienvenidos al caos del amor, al
mayo francés del amor
seamos realistas, pidamos lo
imposible, ¡amémonos!
los unos contra los otros
la piel contra las costillas
los huesos contra las frustraciones
la piel contra la decadencia
de una existencia que ya no es plena.
el amor ancho, insensible,
amor de huesos grandes
de culo gordo, de movilización popular.
la bastilla del amor.
el moncada del amor.
el palacio de invierno del amor.
porque el amor cuando es verdadero es
amor y revolución.
el amor permanente del fornicio trotskista.
el amor revolucionario e independiente de
los parias del amor que se exilian en los confines de
todo buscando algún sitio donde aún quede un
poco de amor, lógica o dogma o pensamiento.
el amor toma el poder y lo destruye con la fuerza
que sólo tiene el amor verdadero.
el amor sabe que sólo sirve tomar el poder si
es para destruir
ese poder
por amor.
el amor despierta en cuatro pies enredados y cuatro
ojos lagañosos y dos bocas con mal aliento que
se besan perfumadas una mañana
de flores y de amor y de humo y de pájaros.
amor de cloacas y de sombras.
amor de hechos y de palabras.
amor que abre puertas (otra vez, otra más, otra).
amor que viaja, amor que está en
todas partes, la internacional del amor.
¡arriba los amantes del mundo, de pie
los esclavos sin amor! y gritemos todos
unidos, ¡viva!
¡viva el amor!
viva
un amor que se reproduce en amores que se
reproducen en amores que se reproducen
en amores que.
el amor que vive pariendo amores porque
para qué sirve el amor si no es para
parir amores.
amores hijos de amores.
amor
viajero y a distancia.
amor lejano.
amor patológico que sufre.
amor enfermizo y enfermante que goza.
amor que todo lo sufre y lo sanciona.
amor en señales.
amor húmedo de sexo y de llanto.
amor de ojos rojos y empapados, de
maquillaje corrido, de súplicas mentirosas y
también de súplicas sinceras.
este amor
tramposo y por correspondencia
e-love, amor dos punto cero,
se hace más fácil y menos real, más
práctico y menos carnoso, pero daña
como cualquier otro.
amor dos punto cero o
e-love 2.0 como si fuera el título de
la tapa de una revista dominical
de clarín o la nación
viva
el amor
en viva.
el amor viva o vivo.
el amor refugiado en
las páginas dominicales que
cada vez vienen peor impresas. ¿o es
que el amor cada vez mancha más
los dedos? ¿o es que el amor está
cada vez más borroneado?
el amor una vez por semana
y ya.
el amor no, si es con amor no
se me para, no te cojo.
el amor no te garcho.
el amor te embarazo.
el amor con forro no, no puedo.
el amor cuidame, el amor cuidado, el amor
cuídense todos que yo, que vos, que.
el amor misterio intrascendente como
esos huevos de cáscara gomosa y medio
transparente que hay en la costa atlántica
bonaerense y, ¿vos sabés de qué son?
el amor, ¿vos sabés de qué es?
el amor gomoso, casi transparente, el amor,
¿animal o plástico?
el amor cáscara, el amor membrana, el amor
cobertura o película o
quién sabe.
el amor de pescado, de caracol y de agua viva.
amor de sol y de médano y de plantas carnosas.
amor
de pollerita corta y piernas firmes.
amor en los confines de la especie
deseo místico, sexo terrenal,
camiseta del amor, trapo de la esperanza.
esperanza en que alguna vez
el amor triunfe y nos sumerja
definitivamente en todos los amores.
el amor, una orgía de clases, un
banquete de credos y de razas, un crisol
de amores, una
única palabra: amor
y que el resto tense el odio
a su antojo o conveniencia.
amor
y que el resto no
y que el resto nunca.
el amor es este sexo trasnochado
esnifado.
sexo adicto al recambio y a la vuelta a la
cama, a los heraldos
blancos, hechiceros del amor.
polvos mágicos
que chorrean nauseas de amor
por las sábanas blancas.
nauseas de amor en jugos
gástricos, epidérmicos, esdrújulos.
amor acentuado en el desvío.
amorcito pequeño y descubierto
humo de cráneo
pensamientos que caen
en el pozo de un amor profundo
en un cráter donde amar los abismos
es un amor de otro planeta.
un amor irrespirable
como las estrellas.
amor sin amante, un amor
si me amás, amame por ahí.
el amor también es por ahí
y el amor también es con ellos dos
y con ellas.
amor con todos.
amor con todas.
amor con toda zona de alegría generosa.
amor:
la caída brusca del mito individual.
amor y es todo, todos, todo el tiempo.
amor es compartir lo más sagrado
y si no existen
lo sagrado ni la fe que lo construya
entonces no hay amor
entonces
no hay
ni amor, ni amores, nada.
amor, nada.
nada más que un amor, me caso.
amor, no hay caso.
amor, fracaso.
amor siempre.
amor mientras tanto.
un amor que complementa lo que no da el amor
que es el amor, los chicos
y vos, mi amor, hola papá.
este amor
me ha enamorado del amor profundo.
el amor al calor de los acontecimientos más
irreversibles, más fulminantes.
el amor al fuego, a las llamas
de un amor intenso y abrasador
a las brasas y a los abrazos
de este amor de mármol y de bronce.
el amor abrazo de escultura, caricia fría
en este parque de besos y de amor, en bancos
de madera, sobre el pasto mojado.
el amor húmedo que tiembla de rocío
y se estremece de escarcha y de mañana
y eso.
un amor que espera
algún mensaje, alguna señal.
amor que se fuma, que se prende
que se hace humo.
un amor que se desvanece en el aire
y busca otros amores, otros cuerpos
donde respirar y desarrollarse.
el amor a ciegas, amor, amor a todo
pero no amor a un hijo
no amor a la tierra o a la patria, no
amor a una causa, no amor a una bandera
no, no, eso no es amor.
amor es el amor y es uno solo
o mil, o un millón, pero uno solo.
el solo amor, el que sostiene al mundo.
un amor encendido y transpirado
con gotitas de amor y de sudor.
amor sobre las sábanas
jugo de amor y jugo
de la pasión humana por quererse
por desearse, por amarse.
el amor, bombacha sucia.
el amor aureola amarilla sobre la telita, allí
el único rincón de la bombacha
que nunca llegará a ser lencería
porque es esponja de amor
flujo de amor.
el amor trapo en alto, bandera del amor
telita blanca, aureola amarillenta.
¡aguanten los trapos del amor!
los trapos sucios
la ropa llena de manchas del amor.
perfume enamorado que te enchastra
amor, amor, amor, amor que explota
cada pétalo o boca
un nudo del amor desatado.
el amor marcas en el cuerpo.
el amor pezones mordidos.
el amor hecho pedazos por el amor mismo.
un amor antropófago o amorófago
que se devora al amor
que se atraganta de amor
que digiere amor
y que caga montañas de amor.
soretes del amor, que huelen bien
porque el amor a veces huele bien.
perfume de un amor, amor de mierda
que se va por la cloaca
donde navegan los sentimientos más intensos.
amor de cloaca
amar
el amor que se tiene o se merece.
amar cada instante con un amor posible
con un amor
de mariposas en la panza
de babosas en los labios.
amor intestinal y lagrimal y digestivo.
tragar, comer cada instante de amor.
amor que se escribe y no se siente.
adicción al amor como sustancia.
esperar con paciencia
el amor que ya llega
a horario o a disturbio.
ahora el amor tiene cara y aliento.
el amor dejó de ser ideal.
un amor que no
ya no es literatura.
ahora el amor es horarios, citas,
fiebre de amor que te prepara un tecito
caldo de amor donde flotan
los restos de una euforia
hervida y deshilachada.
el amor en horarios imposibles.
un amor de las distancias y de los viajes.
amor de hoteles baratos
de sábanas alquiladas.
amor en el pussycat, al costado de la ruta, hecho
a mordiscones desesperados y besos de engaño sincero.
el amor en un hotel ignoto y urgente entre gotas de
lluvia y el sol que nunca apareció para no
iluminar lo que debe permanecer en penumbras.
el amor en todos lados porque cualquier cosa puede
ser amor o transformarse en amor porque
cualquier lugar del mundo puede ser
la casa del amor.
el ministerio del amor llevando sus jirones de amor
deshidratado a los confines de la especie.
amor no perecedero para los más pobres.
amor fresco para los más ricos.
el amor posible para todas y todos, para todo, para
quien lo precise, para quien lo merezca, para quien
lo chupe y no lo descarte aunque tenga gusto amargo.
el himno del amor sonando en cada fecha patria aunque la
nación del amor sea un país que no existe ni existirá jamás.
el amor como política de estado.
el amor como estado
de las cosas en este mundo sin amor, en este
confín de una relación que fue amor y que
ya no será
ni recuerdo.