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miércoles, 23 de junio de 2010

Siempre me gustaron las historias de amor. Soy una llorona, soy sensible, y me gustan las historias de amor que sólo pasan en las películas. Ya me lo he admitido: la realidad es diferente, y no, no me va a pasar lo que muestran las pantallas, aunque la intención sea lograr la mayor identificación posible.

Todo esto no implica que no me encante sentarme a ver películas romanticonas, tontas, en las que todos terminan bien, felices y dándose un beso verdadero. Me encanta soñar con las películas, con los libros, con las canciones... me encanta sentir que puedo ser yo ese personaje principal. Por eso sueño con ser una Clementine, de la película "Eterno resplandor de una mente sin recuerdos", o la chica de uno de mis libros de la infancia, "Azul Secreto", que deja una notita escondida en una remera fea y ... bueno, pasan cosas lindas y ella se queda con el chico.

Tan lindo es volar con estas ideas que ya he seleccionado cuáles son los comienzos que más me gustan para una historia de amor propia y que se adapte a la lógica hollywoodense. Reitero: con esto no quiero decir que estoy esperando que sucedan, no, ya he tenido mis lindos amoríos y no se parecen ni un poco a esa otra realidad, y tampoco serán así los amoríos que vendrán. Los míos, los que llevo encima todos los días, están tan buenos, o más, como los que pienso... porque... de última... no dejarán de sorprenderme con cosas poco convencionales. En fin, mi selección está compuesta por ideas diversas del tipo: tropezarse con el chico, que te saque a bailar (si es en Garcia y de los que dicen "venía antes, ahora de vez en cuando" mejor) pero por puro compromiso y luego se enamore, hablar con alguien que te parece indiferente y de golpe te das cuenta que no lo es en absoluto... y la mejor de todas y la que siempre me llena de mariposas el estómago: que algo vuele. El papelito que se vuela de la mano, el pañuelo que se vuela del cuello, el gorrito, etcétera, etcétera. 
Que algo se vuele y caiga justo en esa persona me parece una mezcla perfecta entre magia y coincidencia, y siempre pensé que si alguna vez me llegaba a pasar iba a caer presa de ese amor que tal vez no es.

Pero eso terminó hoy. Esta mañana estuvo repleta de extraños sucesos, uno de los cuales me llevo a contarme un lindo cuentito, del tipo:


"una chica va a la facultad en bici, en media hora tiene parcial de francés. La chica lleva puesto el nuevo kit de cosas del norte que le trajeron sus padres del viaje. Entre esos regalos hay un sombrero colorido lindo y que ella lleva puesto. Anda en bici y piensa que ya es invierno y en alguna característica del invierno, y concluye que lo que tiene el invierno es que es siempre lindo para dormir. De paso se da cuenta que en invierno tiene sueño todo el día y que mejor despertarse y prestar atención a la calle. Sigue andando, andando, andando. También duerme. Es la tercera vez que se duerme andando en bici. Piensa que es un peligro pero que no es culpa de ella, sino del clima. Ahora divide su mente y por un lado repasa francés y por el otro lado está atenta al tráfico. Cruza calle 27 de febrero. Le encanta cruzar esa calle porque tiene como una lomita y uuuuuiiii baja rapidísimo. Cuando baja esta vez, el sombrerito sale volando. "¡Eh! ¡Uh!", grita ella, y frena la bici, y cuando se da vuelta un chico tenía en sus manos su sombrero. "¡Jajaja! ¡Gracias!", le dice la chica. "Jajaja, de nada", le contesta él, que se queda mirándola a los ojos, sabiendo que ella también siente la casualidad y fantasía, y entonces le pide su número, a ver si pueden andar por ahí otra vez. La chica se pone colorada y le dice que sí. Se pone el sombrero, le sonríe y se va andando en bici, pensando que va a ser re fácil interpretar el poético francés ahora que su vida es una poesía también".


Obviamente, eso no pasó. 
La realidad determinó el siguiente final para la historia del sombrerito volado:


"... cruza calle 27 de febrero. Le encanta cruzar esa calle porque tiene como una lomita y uuuuuiiii baja rapidísimo. Cuando baja esta vez el sombrerito sale volando. "¡Eh! ¡Uh!", grita ella, y frena la bici. Cuando se da vuelta un chico tenía en sus manos su sombrero. "¡Jajaja! ¡Gracias!", le dice la chica. "Jajaja, de nada", le contesta él, que sigue hablando por celular. Ella se está muriendo de vergüenza y los autos le pasan por todos lados, y un par de señores de la ferretería la miran, mitad con ganas de decirle una guasada, mitad burlándose. Le vuelve a decir gracias al muchacho y se va velozmente para la facultad. En el camino piensa que esa podría haber sido una buena historia de amor, pero que le chico tendría que haber tenido rulos, o un instrumento musical cerca, o lentes, o libros, u otra bici, o estar comiendo algo rico, o una remera de alguna banda que compartan. Pero claro, no. Porque esas cosas no pasan. En el camino ella putea un rato y después se consuela con que, en verdad, ella lleva una vida linda y con historias de amor copadas. Se pone a repasarlas. Piensa que podrían ir a Hollywood. Piensa que mejor no, que mejor escribirlas alguna vez y repartirlas en FLIAS. Eso es la realidad... y le gusta mucho más. Sigue andando en bici, pensando que va a ser re fácil interpretar el poético francés ahora que su vida es una poesía también".

viernes, 11 de junio de 2010

Mundial de Fútbol 2010

Mientras miraba el primer tiempo de Uruguay - Francia me acordé de algo que Gala escribió sobre mí el año pasado: "La única vez que vi llorar a Laura fue cuando Argentina quedó afuera del mundial Alemania en el 2006 y me echo la culpa a mi por romper la cábala para ir al baño. Entonces, esa fue la única vez que la vi llorar y encima fue mi culpa.

Hablando de mundiales, desde que conozco a Laura, desde hace ya 7 años (guaaa), ella dice que va ahorrar para el siguiente mundial y que va a ir a hinchar por Argentina. Cada vez que termina un mundial, se compra una coca cola de litro y medio, se la toma de sopetón, y le empieza a meter billetes y monedas por la boca. Hasta que llega un día que necesita cambio para el colectivo, comprarse una pintura de uñas azul nueva o sahumerios de pachuli y a la mierda los ahorros del mundial. Para cuando llega el siguiente mundial no tiene un peso y putea por no poder viajar al fin del mundo a alentar a su equipo. Así que nuevamente saca una botella de coca cola y de nuevo comienza la historia."

Efectivamente, eso sucedió hoy. Comencé a putear y a pensar en cómo puede ser que no esté allá y en qué puedo hacer para estar en semejante espectáculo dentro de cuatro años... En cuatro años capaz junte la plata, no sé... Capaz en cuatro años empieza ese viaje y quien dice que no habría que poner en el itinerario un paseito por las canchas de fútbol de X país. 
 
Pero en fin... A Sudáfrica 2010 no lo esperaba mucho. Ya desde el año pasado le vengo dando vueltas a esto del amor por el  fútbol,  las pasiones; sumado a que ni a Maradona ni a Messi les tengo fe... ¡y encima lo de Central! No che, llegué desganada al Mundial. Nada de organizar comidas con una banda de gente, nada de cábalas (bueno, eso está por verse), nada de pactos siniestros con el destino (eso también esta por verse), nada de cultura futbolera y mundialista para este año. 
 
Pero no podía no pasar el sentirme  impregnada de eso que tiene la pelota y las hinchadas. Sí, tienen mucho que ver las propagandas. MALDICIÓN. Y no es que los sentimientos hayan renacido gracias al amor a la selección (bueno sí), sino que sucede por Central. Vi la propaganda de TYC Sports y me partió el alma porque yo pensaba en mi equipo querido... Y eso implica que entienda, más o menos, lo que las publicidades muestran o lo que quieran hacernos pensar que muestran (sería ingenuo pensar que quieren fomentar nuestro amor hacia la "querida" patria en vez de hacernos ir a comprar mucha coca cola y adiestrar negros para que canten con nosotros). 

Es muy tétrico pensar en lo que hacen las propagandas, y más cuando te das cuenta que sobre uno ejerce cierto tipo de control. Fueron pocas las veces en que sentí esa inyección, esa aguja hipodérmica, y, la verdad, es terrible... impresionante. Sólo recuerdo tres momentos de esos, uno cuando fuimos a ver Argentina - Brasil, un partido que despertó a un espíritu patriótico que yo creía muerto, y tuve puesta una bufandita de Argentina toda la noche. Vergonzoso. ¡¡Hasta le canté a Maradona que olé olé olé!!

Ese día, en el que tanto merchandasing dando vueltas me drogó, fue también el momento de mi divorcio con la Selección Nacional. Divorcio que duró hasta anoche. No voy a decir qué fue lo que me hizo cambiar de opinión, porque realmente me siento patética, me limito nomás a contar que estábamos cenando, mirando el noticiero y siendo bombardeados por banderitas de argentina y de cientos de empresas (el Estado inclusive) cuando una de esas bombas me explotó encima, lamentablemente, y le dije a mis padres que "oh no, me convencieron".

Hoy el televisor ya está puesto en los partidos. De eso hablamos en casa, la casa de los periodistas y también futboleros. Y hoy estaba mirando el primer tiempo de Francia y Uruguay y me dio un chuchi en el alma. 

Un chuchi de emoción, del tipo guau, ya llegó el mundial, qué lindo es el fútbol; 
otro chuchi del tipo cuánta bronca me da no estar ahí, por qué no me pongo las pilas y ahorro, el próximo voy sí o sí; 
y otro chuchi de lástima y vergüenza. El fútbol es hermoso, siempre me he sentido orgullosa de poder conocer este sentimiento... Y las contradicciones, la bronca que siento alrededor de este deporte - empresa - método de dominación, por el simple hecho de estar inmersa en este sentimiento y verlo y analizarlo desde adentro, no hacen más que ayudarme a incentivar mi ganas de cambio social, bombas y revolución. Así que atenti, que tal vez empecemos a atacar al sistema con sus mismas armas. 
  

miércoles, 9 de junio de 2010

Miércoles: el día sigue como corresponde ....

... como corresponde: 



con  el amor que "te puede hasta de manera vergonzosa",
 

con mate,







con plusvalías y feudalismos,  



con chicas lindas, 











con un cielo lleno de nubes y unas ganas inmensas de estar acostada tapada hasta ACÁ. 



De paso me di un gusto: me compré un libro de Dalmiro Sáenz y volví a la clase de yoga.

Hay dos lugares en Rosario que seguro me hacen bien: la casa de Raquel y el consultorio de Carlos. Capaz pasa eso porque ya hay cierta mística creada sobre las disciplinas que se desempeñan ahí (yoga y ayurveda respectivamente), pero también puede ser que realmente me hacen sentir mejor de cuerpo y alma. Qué sé yo... La cosa es que salgo de aquellos sitios volando y sonriendo y sintiendome una giganta.

Volví a la clase de Yoga, en nuevos días y horarios, y ahora Raquel no es más mi profesora... Una lástima, porque ella sabe bien qué lado mío es más largo, que no tengo ningún problema, que simplemente me caigo, y que las patas son mi punto débil. 

Ahora tengo profesora nueva cuyo nombre no recuerdo y es una joven adulta muy hermosa. ¡Ahhhhh! 
Se retuerce y baila mientras lo hace, con el cuerpo en equilibrio, chiquito, elástico, y recubierto de una piel blanquísima y seguro que re suave, que encaja perfectamente con su pelo castaño oscuro.  
Lo mejor de mi profesora es la cara: blanca, liviana, simpática, tranquila. Transmite paz. Y no tiene maquillaje, y las mujeres sin maquillaje son más hermosas, más naturales, más personas, más libres... ¡¡bellas, bellísimas!! Y cuando la miraba y me decía que el talón va más para acá y el brazo más para allá, yo cantaba que me gustaría mucho más que te lavaras la cara sólo las mañanas que te dieran la gana* ....


- ¡al fin alguna le hacía caso a la canción! - 


Mi profesora hacía chistes, nos preguntaba si todo andaba bien  y enseñaba a acomodar el cuerpo dándole vida: que se miren las costillas, que el ombligo hable, que el cuerpo y la mente no se separen, que la respiración organice ... y yo podía: me salía sentir que me estiraba hasta la otra pared, que crecía, crecía, crecía, que era una giganta, que entre mis brazos, mis costillas, mis músculos me llenaba de aire y pppppffffffffff después me desinflaba como un globo y salía volando... 



Después de esta tarde mi lista de mujeres preferidas y que me enamoran ha crecido y se actualiza de la siguiente manera:

- la chica de pelo cortito que anda en bici 
- Anielita
- Florcita
- la chica linda de García 
- una que no hago público ...
- la nueva profe de Yoga



Quien suscribe te desea que puedas enamorarte de muchas personas cualesquiera sea su sexo - edad - tamaño - color - olor - etcétera, 

quien suscribe no puede creer lo que acaba de decir (y se piensa que ha madurado una banda), 

quien suscribe vuelve unas horas atrás a cantarse vieja me quedo en casa tomando mate y bizcochos de grasa aceite vegetal....


...y ahora a quien suscribe se le da da por cantar esta canción a modo de conclusión, baile y cierre: 

Feliz año nuevo...
Feliz siglo nuevo...
Feliz milenio nuevo...

...te deseo que tus sueños se cumplan
y que cumplas muy feliz cumpleaños
que los años te sacudan el polvo
que tus polvos sean de goces y amores
que de amores puedas mas que el dinero
que el dinero no te compre los besos
que los besos te traspasen el alma...
que tu alma cierre un ciclo perfecto
lo perfecto de la ley del deseo
te deseo que tus sueños se cumplan...

Te deseo feliz recreo
feliz vacaciones, feliz Navidad
felicitaciones y felicidad!

Feliz tercer milenio
feliz siglo XXI
que tengas felices sueños
y que se cumplan algunos.


- La Tabaré - La Ley del Deseo -


* Estoy muy bien - Extremoduro

lunes, 24 de mayo de 2010

Lo que hay




Todavía no puedo explicar o escribir ... aunque los sentimientos - que no siempre son lindos y maravillosos - siguen a flor de piel.

Siento una inmensa tristeza.

Vamos a ver cómo hago para relatarme y no ser ridícula,
pero tiempo al tiempo.

domingo, 23 de mayo de 2010

La Previa



Por ahí me resulta un poco extraño escribir - subir estas cosas, pero me también es inevitable: me levanté llena de ansiedad y angustia, y mi mejor manera de escupir las sensaciones es escribiendo y puteando. Como para los insultos ya habrá tiempo esta tarde, un rato antes de irme a ver a mi querido Rosario Central me dispongo a recordar unas cuantas alegrías y "vomitar por los dedos".

Esta es la tercera vez que Central me hace recagar en las patas. Supongo que debería dar algunas explicaciones acerca de estos sentimientos hacia una institución (que... bueno: no-es-institución-es-pasión) pero seguro que a la vuelta de hoy tendré la necesidad de expresarme nuevamente (nadie me escucha hablando de fútbol, más que don Jeremías) y lo haré con más tiempo y ganas.

Decía... esta es la tercera vez que Central me hace recagar en las patas. Insisto en el estar recagadoenlaspatas: no es lo mismo que tener miedo, no señor. Es peor. 

La primera vez que sentí esto fue el día del video que he subido, el día del Pirulazo, que ha pasado a estar entre los 5 mejores días de mi vida (y eso que no sé cuáles son los otro cuatro).

Durante ese partido se definía si Central o ñubel seguían en la copa Sudamericana. Esa tarde fuimos a la cancha, y fuimos en banda: mi padre, mi madre, Julián, mi gran amigo-de ese entonces- Joaquín, Rober, Carlitos y Ani, que era mi cábala y no la dejé moverse en todo el partido.

Creo que nunca sentí tanta felicidad como cuando Elizondo terminó el partido, y creo que nunca estuvo tan cerca de pararse mi corazón como cuando Ojeda (bendito sea amor mio de mi vida) atajó esa famosa pelota... ¡ay!  De sólo recordarlo se me hace un nudo en la panza, se me escapa una sonrisa gigante (y por qué no admitir que un chuchidelágrimas cuando veo el video) y pienso en qué grande, qué alegría; en por qué y cómo se me ocurrió en dudar que podíamos perder ese partido.

La segunda sensación de patascagadas fue el año pasado, cuando jugamos la promoción por primera vez. Justo para esa semana yo me había ido de desconexión a Los Hornillos, con mi prima Rosi. El partido de ida lo escuché en el mp3, quieta en un lugar (el único que tenía señal) mientras tratábamos de prender un fueguito para almorzar, ya que la garrafa vaya uno a saber por qué no andaba. Pobre Rosi, me tuvo que bancar.

El partido de vuelta fue más complicado. Vi una parte en la terminal de Córdoba, otra parte ni lo vi ni lo escuché porque los colectivos de porquería andan por lugares sin señal y los mp3 vienen con FM como si todas las FM tuvieran tanto alcance.

Jugábamos contra un equipo cordobés, con Belgrano de Córdoba, y era un poco inconciente andar provocando por ahí. Pero a mí no me sale, no lo puedo evitar, y me puse con mi bufanda canalla a mirar el partido en la terminal de ómnibus, mientras comíamos un sanguche de milanesa. Repito: pobre Rosi. Pero ahí vi unos pocos minutos de partido, luego tuve que partir a tomarme el colectivo para volver a Rosario. Recuerdo que el MP3 tenía sólo FM y no se podía enganchar ninguna señal FM mientras viajaba. No podía escuchar el partido, y mi mal humor crecía a la par que mi incertidumbre. Como solución de emergencia, movilicé a mi padre y le dije que cada 5 minutos me llame y me diga qué pasaba. A la tercer llamada, todo el colectivo sabía que era la única bien informada sobre el partido, y a cada rato alguien me preguntaba si "che Flaca", sabía algo de BELGRANO, a lo que yo contestaba que el partido de ROSARIO CENTRAL iba así o asá.

Otra vez pienso en esa tarde, en esa alegría una vez finalizado el partido, y me pregunto cómo puede ser que Laura piense así o asá de su querido y gran Rosario Central. Pero pasa, y me pasa ahorita mismo.

Mi padre acaba de avisar que en 15 minutos salimos para Arroyito. Estoy como mi amigo Andrés C. el día del Pirulazo: no puedo parar de comer, no puedo estar quieta y no puedo estar de buen humor o tranquila. Lo que pase dentro de unas horas va a definir mi estado de ánimo por unos cuantos días y sigo sin poder creer que sean éstas las cosas que vomito y no una crítica a la ridiculez del amor a la institución.

Pero pasa, porque es Central.

Aurevoir.

jueves, 13 de mayo de 2010


-Florencio a muerto, señora.

¡Qué largo era aquel hombre! ¡Qué alto! Y su voz era dura. Seca como la tierra más seca. Y su figura era borrosa, ¿o se hiso borrosa después?, como si entre ella y él se interpusiera la lluvia. “¿Qué habría dicho? ¿Florencio? ¿De cuál Florencio hablaba? ¿Del mío? ¡Oh!, por qué no lloré y me anegué entonces en lágrimas para enjuagar mi angustia. ¡Señor, tú no existes! Te pedí tu protección para él. Que me lo cuidaras. Eso te pedí. Pero tú te ocupas nada más de las almas. Y lo que yo quiero de él es su cuerpo. Desnudo y caliente de amor; hirviendo de deseos; estrujando el temblor de mis senos y de mis brazos. Mi cuerpo transparente suspendido del suyo. Mi cuerpo liviano sostenido y suelto a sus fuerzas. ¿Qué haré ahora con mis labios sin su boca para llenarlos? ¿Qué haré de mis adoloridos labios?”

Mientras Susana San Juan se revolvía inquieta, de pie, junto a la puerta, Pedro Páramo la miraba y contaba los segundos de aquel nuevo sueño que ya duraba mucho. El aceite de la lámpara chisporroteaba y la llama hacía cada vez más débil su parpadeo. Pronto de apagaría.

Si al menos fuera dolor lo que sintiera ella, y no esos sueños sin sosiego, esos interminables y agotadores sueños, él podría buscarle algún consuelo. Así pensaba Pedro Páramo, fija la vista en Susana San Juan, siguiendo cada uno de sus movimientos. ¿Qué sucedería si ella también se apagara cuando se apagara la llama de aquella débil luz con que él la veía?  



Fragmento del libro "Pedro Páramo", de Juan Rulfo . Leí ese libro por allá - por el 2008 - y lo entendí. Y lo quiero volver a leer todos los años, pero no puedo comprenderlo. 
Esa cosa fantástica pasa con los textos.

lunes, 26 de abril de 2010

Entre las cosas que más me gustan de la vida están el clima, el tiempo, las estaciones. Llegué a esa conclusión hace unos meses, cuando me vi teniendo un monólogo completamente retorcido a la vez que trataba de explicarle a un amigo que "me gusta el sol, pero que no hay nada como los días de lluvia, ¡y de la luna ni hablar! Por eso me gustan tantos las noches y tomar mate en las mañanas frías, ir al parque las tardes de primavera porque no hay nada como el calor..." y etcétera.
Esa tarde volví caminando a casa y me puse a pensar en que tenía que hacer algo con este fanatismo tan raro hacia el clima, y descubrí que, además de ser atraída por absolutamente todos los fenómenos naturales, estoy obsesionada con estereotiparlos según las sensaciones que me producen. Dentro de mi propio paradigma hay, entonces, un "sol para tomar mates" y un "sol para estudiar toda la tarde"; un "calor para ir al río" y un "calor para quedarse en casa"; una "mañana para dormir hasta el mediodía" y una "mañana para madrugar, leer, y tomar mate"... la de hoy fue una de esas mañanas. 


Hace unas horas me despertó la rutina. Hace unas cuantas semanas me dio un ataque de rutina, que se manifiesta explícitamente en no dejarme dormir hasta tarde. Si bien en mi lucha contra esta costumbre voy ganando, todavía sigo levantandome temprano sin intenciones de hacerlo, y hoy no fue esa excepción. Pero, para desgracia de mi enemiga número uno, no me molestó tanto despertarme temprano: hoy es de esas mañanas frescas y soleadas, lindas para tomar mate y leer. 

Una vez terminado mi tiempo de ocio mañanero, ví que la instancia de sentarme a estudiar había llegado y no podía escapar más (aunque de hecho lo hice, porque acá estoy) y, como hace un año, estoy lidiando con Shapin y el romance celestial entre Galileo y Copérnico, y como hace un año, me acuerdo de esta parte MEMORABLE de uno de los mejores libros que he leído, que es también mi favorito (Cien años de soledad, de Gabriel Garcia Marquez):

[...]José Arcadio Buendía pasó los largos meses de lluvia encerradoen un cuartito que construyó en el fondo de la casa para que nadie perturbara sus experimentos. Habiendo abandonado por completo las obligaciones domésticas, permaneció noches enteras en el patio vigilando el curso de los astros, y estuvo a punto de cotnraer una insolación por tratar de establecer un método exacto para encontrar el mediodía.

Cuando se hizo experto en el uso y manejo de sus instrumentos, tuvo una noción del espacio que le permitió navegar por mares incógnitos, visitar territorios deshabitados y trabar relación con seres espéndidos, sin necesidad de abandonar su gabinete. Fue esa la época en que adquirió el hábito de hablar a solas, paseándose por la casa sin hacer caso de nadie, mientras Úrsula y los niños se partían el espinazo en la huerta cuidando el plátano y la malanga, la yuca y el ñame, la ahuyama y la berenjena.


De pronto, sin ningún anuncio, su actividad febril se interumpió y fue sustituida por una especie de fascinación. Estuvo varios días como hechizado, repitiéndose a sí mismo en voz baja un sartal de asombrosas conjeturas, sin dar crédito a su propio entendimiento. Por fin, un martes de diciembre, a la hora del almuerzo, soltó de un golpe toda la carga de su tormento. Los niños habían de recordar por el resto de su vida la augusta solemnidad con que su padre se sentó a la cabecera de la mesa, temblando de fiebre, devastado por la prolongada vigilia y por el encono de su imaginación, y les reveló su descubrimiento:


- La tierra es redonda como una naranja.


Úrsula perdió la paciencia. "Si has de volverte loco, vuélvete tú solo", gritó. "Pero no trates de inculcar a los niños tus ideas de gitano." José Arcadio Buendía, impasible, no se dejó amedrentar por la desesperación de su mujer, que en un rapto de cólera le destrozó el astrolabio contra el suelo.


Construyó otro, reunió en el cuartito a los hombres del pueblo y les demostró, con teorías que para todos resultaban incomprensibles, la posibilidad de regresar al punto de partida navegando siempre hacia el oriente. Toda la aldea estaba convencida de que José Arcadio Buendía había perdido el juicio, cuando llegó Melquíades a poner las cosas en su punto. Exaltó en público la inteligencia de aquel hombre que por pura especulación astronómica había construido una teoría ya comprobada en la práctica, aunque desconocida hasta entonces en Macondo.[...]


Sí, todo ese palabrerio para este fragmento nomás. 

miércoles, 14 de abril de 2010

Presentación

Tengo blog de nuevo.

Aparentemente mi gusto por escribir, recolectar y mostrar textos diversos, más que gusto es una necesidad; y por ahí resulta que con el "facebook" esa necesidad no se satisface muy bien...

El fotolog tampoco me está funcionando mucho, y eso que de vez en cuando lo actualizo...

Y aunque una tenga muchos papeles y archivos borradores de poesías y frasesitas personales (y esos sí funcionan), falta el espacio ese para volcar todo aquello que me crea un "guuuuau! tengo que mostrar esto, guuuuau!! esto tengo que decirlo" (a lo mejor cosas no tan guaus, pero que a mí se me transforman en masas y masas de palabras cargadas de significados y quiero mostrarlas, quiero compartirlas, que alguien sienta lo mismo o al menos intentarlo...Sí, sí...situación caprichosa, pero que la cybergalaxia me satisface gratuita y fácilmente).

En fin: creo que ese espacio tan heteróclito* puede ser este. 

Ahora no ando poniendo canciones de URL ni nada por el estilo, que siempre generan comentarios bizarros. Ahora le pongo Ana Güititi (ah sí, como si semejante nombre no se prestara a confusión), en honor a cierta amiga imaginaria que tuve durante varios años de mi infancia interminable.

Salud.

* Gracias Tio Saussure por expander mi vocabulario



Nota mental: tengo problemas con las etiquetas... estas cosas que proponen y a las que, acabo de decidir, no les voy a dar bola.