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sábado, 19 de junio de 2010

mate y galletitas de avena y cacao

Voy... por ahí
somos tantos desencuentros
callejeando por el centro
almas de ciudad por dentro
y zás... me perdí

otra esquina a la derecha
casi siempre a contra flecha
y voy... por ahí


ya ni se en que bocacalle
que se callen las bocinas
y esas bocas de oficina
¡huir!... quiero oir

tus susurros en mi oreja
ruidos de la Ciudad Vieja
y  v o y  r e - f e l i z
sin agenda y calendario
bien por fuera del horario
gris... ALEGRIS

La alegría de los vagabundos
que traspasan este mundo 
sin entrar en él
los inútiles sin referencias
los de sin buena presencia
como yo...
los que detestamos el cuartel.

Voy por ahí
boludeando por la vida
la cosa es más divertida

así... por ahí

sin darle bola ninguna
al rumor de la comuna
hoy me reí

carcajada a carcajada

la ciudad es una pavada
llena de gente apurada
y yo... me reí


persiguiendo una poesía
me paró la policia
y ¡ z á s ! me perdí

Voy por 18 comiendo bizcochos
agarro para el puerto
el bajo está desierto
por Juan Carlos Gómez hasta Sarandí
Otra vez me perdí, ¡otra vez me perdí!

Va y que se va y que se va la vida
va ahí callejeando por las heridas
va y que se va y que se va y me quedo
va y que se va y que se va y no puedo
irme y me voy, irme y estoy
dando vueltas manzana ¡varón!






. la tabaré . alegrís . 

miércoles, 16 de junio de 2010

Ama, ama y ensancha el almaaaaaaaaaaaaaa



son grandiosos ... y con Chinato ahí ... sin palabras ...

miércoles, 9 de junio de 2010

Vamos a empezar el día como corresponde...





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jueves, 6 de mayo de 2010

¡Nos vamos a ver a La Tabaré! I

El amor
es llevarse la vida por delante
a puteadas y besos...

Cuando estoy en la oficina muy cansada
prendo la radio y me quedo
tan callada, acostumbrada
viendo el mundo desde lejos
para que no me haga nada
nada, nada más...

¡Por favor! No me dejes aquí ...
tan solo en la vida...

Por amor
reventamos las cadenas
que nos atan
a las patas del miedo

Los amigos están todos ocupados
y yo voy de noche solo
como un lobo envenenado
recorriendo la ciudad
que me mira de costado 
y no me deja entrar ... 

¡Loco! No me dejes aquí,
tan sola en la vida...

Y por amor
nos volvemos macaquitos inocentes 
de repente volamos

La palabra es Amor
¿y nosotros qué hacemos?
En el culo del mundo
Aclimatándonos... matándonos... matándonos...



Fue en el verano 2010, durante nuestras segundas vacaciones en Los Hornillos. Había pasado la primera noche de "todos juntos", y la festejamos con una gran choripaneada, ensalada y cervezas.
Una vez digeridos, decidimos partir. Fuímos algunos nomás los que nos atrevimos a caminar la subidita cansadora (menos mal que era verano), a caminar la otra subidita, más cansadora aún, y a luego pasar al balneario sin que nadie nos vea. Esa vez caminamos un rato más en la oscuridad de la mitad de las sierras, pasamos un alambre y llegamos al río, no nos quedamos hasta ahí nomás como el otro año, no, no...
Si hago un poquitito de esfuerzo, me acuerdo de Flor charlando sin parar con Fer. Me acuerdo que estaban Walter, Tomy, Emi, acostados o tomando porrón, o ambas cosas. Estaba fresco, pero estaba hermoso. De eso me acuerdo sin ningún esfuerzo. Me acuerdo del agua del río, del sonido del agua yendo e hipnotizando; y me acuerdo más todavía de las estrellas. En Los Hornillos se ven tantas estrellas. Allá, en las sierras, sí tiene sentido estar horas tirad@s panza para arriba mirando el cielo. Así se aprende lo que es la inmensidad: acostándose, sabiendo que no se puede apreciar todo el show, que el cuello no alcanza a estirarse y ver todo, y sintiendo un nudo en la panza y ganas de reir. Siempre me río. Y la inmensidad no va a ser una excepción...
En esa parte de las sierras es imposible no creer en los duendes. La primera tarde que fuimos por ahí, Rosi dijo bien lo que yo sentía, preguntándome: "¿Cómo no van a existir duendes acá, prima?".  La realidad de Los Hornillos, y de todo el Valle en sí, es que por ahí la magia anda dando vueltas y es imposible, o muy triste, no sentirla.
Esa vez llegábamos de vuelta a ese lugar de nuestros veranos e inviernos y queríamos andar por lugares así. Con Rosi nos buscamos una piedra sobre la que nuestra espalda pueda almoldarse y nos tiramos.

Inmensidad.

Nudo en la panza.

Risa.

Y nos pusimos a cantar, a los gritos, que el amor es llevarse la vida por delante a puteadas y besos... como alguna vez lo habíamos hecho en frente a esas mismas sierras con un "me despierto pensando si hoy te voy a ver", o frente al mar, riéndonos, al compás del "en un café se vieron por casualidaaaaad..."
Sí, esa canción que puse ahí arriba me hace acordar a todas estas cosas. Y más. Por eso la ansiedad y necesidad de poner cantidad de canciones de La Tabaré y adelantar, en dimensiones minúsculas, cómo son y cuántas las emociones que pondrán-se en juego mañana por la noche. ¡Mañana por la noche!