jueves, 30 de diciembre de 2010

Laura y el agua *******************

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Octubre - 2008 

Hola, ¿qué tal? ¿Qué te gustaría ser, un pájaro? No, gracias, prefiero volar de verdad, quiero ser un pez. Sí sí yo aprendí a volar en el agua, el agua, el agua...
En el medio del río. En el medio del Paraná. En el medio de las montañas, recorriendolas por el agua. En el mar. En las piletas. En los arroyos.
Hola, ¿qué tal? Soy Laura, la serpiente escorpiana. Del signo del agua y hecha de las ganas de ser pez. Mejor dicho, hecha pez de aguas peligrosas.
¿O un Salmón?
Mi nuevo tatoo made in Tania multiuso (ah, pero ideado y dibujado casi-completamente por mi). Y hoy con dos marcas en el cuerpo digo: yo hago mi propia suerte, carajo!
Contra la corriente (mia también). 




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Siempre me gustó el agua. 
Menos este año, me pasé todos los inviernos haciendo natación, entrenandome para poder estar tres días nadando en medio del Paraná. Me gusta el agua. Las piletas. Pero más las otras, las aguas de verdad. Las de las sierras, o el mar, o la del río. Me gusta la inmensidad. No saber qué hay abajo, arriba, a los costados. Me gusta ser chiquita en el infinito. Y ponerme de panza al sol. Nadar es como volar. El río y el agua son muy importantes en mi vida. Mojarme. Secarme para volverme a mojar. Nadar. Flotar. Girar. Jugar. Pasar horas en el agua. Y volver a ponerme de panza al sol. Y sino hay sol, mirar la pileta de Ciclón, o las nubes, o las piedras de ese anfiteatro que se hace en Nono. Pero ante todo sentir, aunque sea por un instante, que vuelo. Sin alas ni aladeltas. Vuelo. Vuelo. Vuelo...

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Quiero abrazarte y que me sientas como se siente el viento en las noches de verano,

Quiero darte un beso con gusto a peperina,

Quiero que nos acostemos en el agua para que nuestros cuerpos se hundan uno sobre el otro,

Y que siendo solamente uno le encontremos formas a las nubes, a las estrellas,


Y a nuestra eternidad.

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Oscuridad… y el aire entrando a cada parte de tu cuerpo.
Desde los pies hasta la cabeza, aire.
Desde un brazo hasta el otro, aire.
Todos los sentidos se llenan de aire.
Todas las emociones vuelan en ese aire.
Hasta encontrarte de cara con tu imaginación.

¿Qué querés hacer? Quiero volar y tirarme al agua de golpe.
Estoy volando y el río está como aquella tarde de sol. Suspiro…aquella tarde de sol. Suspiro, y llena de aire vuelvo a mi lugar.
Estoy volando sobre mi río querido y a él me tiro. Cada parte de aire se llena de agua, se llena de aquella sensación indescriptible. Suspiro. Me río. Y el agua se transforma en cosquillas. Suspiro y me tranquilizo. ¡Sí! Qué alegría, estoy sintiendo y no puedo creerlo. Pienso en contarselo. Pienso en guardarme el secreto. Pienso y vuelvo a volar tanto que el agua, hecha aire, se va.

Vuelvo a volar. Quiero experimentarlo de nuevo… ¿Será posible que sea real alguna vez? Es real y se lo quiero contar: ¡tenemos que hacerlo de a dos! Nunca va a salir mejor que en medio del río, vení.

Y mientras tanto vuelvo a hacerlo. Una vez más. Dos veces más. Infinitas veces más. Y vuelvo siempre a la realidad riendo. Decime que vos también sentís las cosquillas cuando das vueltas en el agua, cuando te tiras dando la vuelta desde arriba del puente, o la piedra, o del borde de la pileta, o del bote… Dejame invitarte a mi otra parte del mundo. 

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miércoles, 29 de diciembre de 2010

cielito de los muchachos, benedetti + viglietti, a modo de despedir el año....

Están cambiando los tiempos
para bien o para mal,
para mal o para bien,
nada va a quedar igual.

Cielito, cielo que sí,

con muchachos dondequiera,
mientras no haya libertad
se aplaza la primavera.

Los tiempos están cambiando,

están cambiando, qué bueno,
siempre el mundo será ancho
pero ya no será ajeno.

Cielito, cielo, cielito,

cielito a la descubierta,
las botas del miedo pasan
por una calle desierta.

Cielito, cielo, qué joven

está el cielo en rebeldía,
qué verde viene la lluvia,
qué joven la puntería.

Se pone joven el tiempo

y acepta del tiempo el reto,
qué suerte que el tiempo joven
le falte al tiempo el respeto.

Están cambiando los tiempos

con muchachos dondequiera,
está el cielo en rebeldía,
qué verde viene la lluvia,
qué joven la puntería.

sábado, 25 de diciembre de 2010

"¿Vos sabés dónde está el arbolito, Laura?", me preguntó mi madre, hace unos días. A modo de respuesta la miré, como diciendo ¿me hablás enserio?

"Bueno, al menos el pesebre, ¿no te acordás dónde lo guardamos?" 

Ahí me reí. 

"¿Vamos a festejar el nacimiento de la sociedad occidental?"

Yo sé que a ella no le gusta que le hable así. No sé qué sensación le causa, pero ella también sabe que a mí me parece que si no llevamos las ideas al cotidiano no logramos nada. Y entonces, todo bien con la cena y la reunión familiar, pero ¿de verdad teníamos que cumplir todas las tradiciones, especialmente la de los peores simbolismos?

Mi mamá me dijo que ay bueno Laura, que según ella el pesebre también significaba otras cosas: la familia, la unión... Para mí, la familia y la unión podían significar, en ese sentido, cuando el año pasado mis primas levantaron las copas y dijeron ¡eh al fin se terminó la mala racha! Porque esas fueron nuestras primeras fiestas de toda la familia unida sin que nadie termine en llanto. Y en ese sentido, entonces, todos nuestros domingos serían navidades.

Unos días después yo hablaba con las pibas y les decía que además de toda la molestia que sentía con las fiestas, de las peores cosas que pasaban esas dos noches era la obligación de salir y enfiestarse. No tengo recuerdo de malas fiestas. Siempre la pasaba bien, aunque después charlaba y me entereba que en otros lados de la familia se desataban desastres; pero en nuestra reunión de la zona sur no pasaba, sino que siempre fue, igual: sanguches del abuelo, cena de papá, ensalada de frutas de mamá. Como ya temprano nos aburrimos, siempre abrimos los regalos antes de las doce, y al rato los que toman ya están borrachos, por lo que empezamos a divertirnos de nuevo. Especialmente con la abuela, que es cuando empieza a desnudar historias (¡y si las tendrá!) sin tapujos. A las doce, brindis. Y después nos vamos a la puerta, donde saludamos a Juan, Carola, y su familia, a los de la esquina, los del frente. Tenemos un ritual de las fiestas: mi mamá tira cuetes, y tira uno en especial, que se llama cien tiros. Se para en medio de la calle, respaldado por Julián y lo tira. Mi abuela aplaude. ¡Qué lindo, qué lindo! Y después nos sentamos a comer pavadas y tomar sidra, champagne o lemonchamp que prepara Carola. Juan, por su parte, suele decirle a mis abuelos: ¡otro año más! Dejando al descubierto algo que yo le descubrí: siempre espera a la muerte Juan. Por su parte, Julián se va a la vuelta, a donde suena la cumbia  La cumbia en el barrio, durante las fiestas, suena fuerte, hasta las 9, 10 de la mañana. Y al mediodía vuelve a sonar. Por otro lado, yo espero hasta eso de las dos, tres de la mañana, que vuelven los taxis y colectivos, y me voy en busca de alguna joda perdida por la noche. Todas mis fiestas, hasta este año, resultaron cualquiera. Una lista interminable de cualquieras, nada que vers, y cosas por el estilo. 

Pero este año fue diferente. No sé por qué. A lo mejor por eso, por el deber estar enfiestada. Yo sé que me maquino mucho con esas cosas, hasta ser casi insoportable, pero no lo puedo evitar y lo creo real. El deber divertirse en las fiestas, el deber salir viernes y sábados, el deber estar borracho/drogado. Y acostarse tarde. Y a mí me molesta no sentir esas ganas colectivas, y me molesta sentir que estar mal no sentirlas. 

Este año fue el segundo que paso con mis primas. Antes, por cuestiones interprovinciales, no la pasabamos todos. Pero ahora podemos, y es tan diferente. Tan lindo. Eso es la familia, como quería decirle a mi mamá, que por suerte se está trasladando a todos los días. "Vamos en manada, como si fuéramos muchos", se reía anoche Gaby, cuando nos cruzamos a ver los cuetes de mi mamá. "Acá no sobra cantidad, sí calidad", le dije yo, casi continuando el chiste de la cena, que decía que esta parte de la familia salió rebien. Gaby se paró, y me miró. "Posta", me dijo, tan sinceramente que me puso la piel de gallina. 

A las costumbres que ya teníamos le sumamos un par más. Gaby, ahora, prepara una entradita. Y Rosi y yo un súper postre: unas tartas frutales para chuparse los dedos. Somos tantos, y hay tanto para hablar, y reirse, que se nos pasan las doce y todavía no abrimos los regalos, que no son más que necesidades básicas: ojotas, musculosas, jabones, cremas... Mirá, mirá, si vamos a necesitar regalos. Somos tantos que ahora salimos a tirar los cuetes, saludamos a Juan, a Carola, y a toda la familia, a los de la esquina y en frente, y volvemos a entrar: ponemos nuestra propia cumbia y todos nos ponemos a bailar. Hasta mis abuelos, aunque ellos sólo bailan una canción y ya está. "Porque entre el vino y la edad...." 

El año pasado las chicas se fueron. A mí me buscaron Pau y Fer y nos fuímos a, claro, García. Todas mis navidades eran en García. Este año las chicas se quedaron un rato más, bailamos y abrimos un vino bueno, al fin, entre las tres. Nos miramos, nos reímos, y Gaby rompió el hielo: "yo estoy muerta". Y sí, Rosi también. Y yo me sumé. Casi como un acto de rebeldía, nos miramos y con los ojos dijimos: taza, taza, cada una a su casa. Yo, que ya estaba en la mia, me preparé unos mates, un pan dulce de los chicos veganos, y me puse a mirar películas de navidad y hollywood. Después de vaciar mi cabeza, me puse a leer mi Compañía del Monte, hasta las lágrimas y el fin.

Antes, esperando a que se hagan las doce, con Rosi nos miramos. "¿Por qué vamos a brindar, prima? ¿Por la navidad?", me preguntó. Yo no sabía qué decirle, ¿por qué brindábamos? Nos reímos. "¡Festejemos que son las doce!", le contesté. "Sí, de una, como antes". Como antes, como cuando éramos unas pibas, y Rosi, Bri, Tomás y yo nos tirábamos unos colchones en el living de su casa y mi tío nos contaba un cuento de terror. Nosotros estabamos acostados, y él sentado en una silla blanca. La silla blanca del terror la llamábamos. Cuando terminaba el relato de mi tío, entre nosotros cuatro apostábamos: a que no llegamos despiertos hasta las doce. Y luchábamos arduamente hasta el triunfo: a las doce nos aplaudiamos, suspirabamos en paz y nos tirabamos a dormir. 

Brindamos y nos fuimos a la plaza a tirar los cuetes. "Vamos en manada, como si fuéramos muchos", se reía anoche Gaby, cuando nos cruzamos a ver los cuetes de mi mamá. "Acá no sobra cantidad, sí calidad", le dije yo, casi continuando el chiste de la cena, que decía que esta parte de la familia salió rebien. Gaby se paró, y me miró. "Posta", me dijo, tan sinceramente que me puso la piel de gallina. Teníamos una copa en mano las tres. Gaby se fue a ayudar a mi madre, y con Rosi nos quedamos mirando el cielo, la luna, los fuegos artificiales. "Qué lindo", "qué lindo"... estabamos contentas y no hay nada mejor que sentir esa plenitud. 

"Menos mal que la pirotecnia estaba prohibida en Rosario, eh", me dijo Rosi, riéndose. Una risa que concluía una de las charlas de la tarde/noche. Lo que pasa es que habíamos estado sin luz toda la tarde, y la recuperamos recién cuando un vecino nos cambió de fase. Y charlabamos, irónicamente, del bienestar socialista en la ciudad, mientras debatíamos qué hacer con tanta comida, tanto calor, tanta gente. Charlamos también de la prohibición de la pirotecnia: un embole, aburrido, como estas gestiones. Seguíamos mirando el cielo, casi como si fuera una burla. "Entonces brindemos por los fuegos artificiales", le dije. Y ahí, entonces ahí, brindamos, mirándonos a los ojos, porque eso te da buena y suerte y además si no lo haces tenes unos cuantos años de mal sexo según dicen, y encontramos un sentido. Chiquito, pero al fin.   

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Como estoy falta de inspiración nomás pongo referencias a las cosas lindas que me pasan. Por ejemplo: la foto de una de las imágenes más lidnas de una peli que vi hace poco; una película muy cruel, muy triste, pero paralelamente muy linda y tierna, llamada "Voces Inocentes" y que cuyo contexto es la guerra civil de El Salvador. Y trata de un chico de doce años. Y varios chicos más. 
Y por eso el tema de Viglietti.


Niño, mi niño,
vendrás en primavera,
te traeré.
Gurisito mío,
lugar de madreselvas
te daré.

Y aunque nazcas pobre,

te traigo también:
se precisan niños
para amanecer.

Niño, niñito,

el hombrecito nuevo
llegará.

Gurisito feo,

ñatita de glicina
él tendrá.

Y mientras él crezca

crecerá también
el lugar de todos,
será para bien.

Niño, mi niño,

tu niño y aquel niño,
todos van.
Rueda, que te rueda,
hacia la vida nueva
llegarán.

Cada niño un poco,

todos tomarán
de la misma leche
y del mismo pan.

Niño, mi niño,

vendrás en primavera,
te traeré.
Gurisito mío,
lugar de madreselvas
te daré.

Y aunque nazcas pobre,

te traigo también:
se precisan niños
para amanecer.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Compré "cigarrets"
chocolates y revistas
de chimentos, de amor
¿qué tal?

Run run del motor
y lo peor de mis conflictos
en el retrovisor
¡muy bien!

 

¿A fugarse de que? "...todo pasa y todo queda..."
ya tendré que volver a partir...
Rueda la rueda

So você é que me salva de naufragar nesses
mares entre todos os olhares o seu rostro na
garoa me levou...

Saque fotografías
¿a tu ausenica o la mía?
para huir...souvenirs...

Y me desayuné
entre nafta y cafe
aquel sabor ... a vos

Treinta y seis horas de rodovias y paisajes...
¿Escaparse de qué? Si te traigo en mi equipaje...

So você é que me salva de naufragar nesses
mares entre todos os olhares o seu rostro na
garoa me levou... 






otra de la tabaré - que me sonó en la cabeza y en las patas durante todo el miniviaje - por la vuelta, 
y una fotaza del compañero diego, 
que qué fotazas las del compañero diego...  

jueves, 9 de diciembre de 2010

Ahora que sabemos casi la verdad
fuimos programados para una ciudad
Uh, Uh, te quiero
Ahora que sabemos que todo es mentira
aquel que te ayuda es aquel que te tira
Uh, Uh, te quiero 
Yo quiero darte otro beso
porque de eso se trata vivir
A pesar de todo

Ahora que sabemos que no hay solución
somos empleados en una nacion
Uh, Uh, te quiero
Ahora que sabemos fuimos engañados
que nos educaron los mal educados
Uh, Uh, te quiero

Yo quiero darte un abrazo
por si acaso me toca morir
A pesar de todo

Desear volar
tocar la Luna
Surcar el mar
amar la espuma

¿ Que es lo que esperas para se feliz ?
Si no te animas, no te sambullis
Uh, Uh, te quiero
Todo ira mejor te juro que si
Ahora que el amor anda por ahí
Uh, Uh, te quiero

Yo quiero darte un regalo
Aunque lo malo del mundo soy yo
A pesar de todo

Mas, mas, mas vida
Mas, mas, mas vida.


Eeee pepepepepe me voy al fin a las tierras de esta poesía,
del mariulo benedetti y del danielito viglietti,
de las cinco llaves que escribió galeano,
a ver si me encuentro con la guitarra de los olimareños nononono
o la negra de alfredito  
a ser una margarita de rosencof!!!!!!!!!! 
de note va gustaaaaaaaaaar
noooooooooo 
país vecino querido, llegó nuestro momento de vernos las caras: después de tantos años, 
de haber tenido un 2010 uruguayo a flor de piel, allá voy  

voy a jugar al video clip real, al fin, y cantar 
"parecen mentira las cosas que veo por las calles de montevideo" (parece mentira 
que voy a ver cosas en esas calles)

domingo, 5 de diciembre de 2010

Siempre tuve la costumbre de escribir una especie de crónica sobre las veces que iba a ver a Calamaro. Siempre fueron días especiales. Creo que todos quedaron guardados en mi fotolog, salvo el del año pasado, que lo subí al otro blog que tenía y que luego borré.

En fin, esta vez no será la excepción. 

Desde que Andrés volvió a los escenarios viajé a Buenos Aires, a verlo. Siempre. La música de Calamardo* fue muy especial durante casi toda mi vida, y recién ahora, que voy a verlo desde y por la nostalgia misma, puedo realmente dar cuenta de eso. Al principio, era viajar a verlo era escuchar sus canciones en vivo, la mayoría por primera vez, y emocionarme, no poder creerlo. Aún se me pone la piel de gallina cuando escucho Canal 69: el primer tema que escuché de él en vivo. El primerísimo. ¿Y lo mejor de ese día? Que tocó con Fito y los Fitipaldis. Completo de principio a fin. Aún me recuerdo, medio pendex, bailando con los rockers que pedían por temas de Platero y Tú.

A medida que la cantidad de recitales calamarescos aumentó, otras cosas empezaron a pasarme allí. Siempre pasan dos cosas: toca un tema que me deja de cara y me hace mariconear, y descubro en cada una de las canciones de su repertorio algo nuevo, una frase que entiendo, otra que siento en el fondo del alma, y todas, todas, que me llevan a algún momento de mi vida, cualquier punto en mi línea histórica. 

Este año me peleé con él. Tocó en el Metropolitano y no fui. Muy caro, y además, en el metropolitano. No, no iba a ir ahí. Fui nomás a la graduación de sebastián y paula y nunca más. Un desastre. Hace pocó tocó en BsAs y mi nuevo oficio laboral no me permitió viajar. Pero no dolió tanto. Fue sí, una costumbre rota, quebrada, pero sobreviví.  Y para el recital de ayer... no podía no ir. ¿Un año sin verlo? No. Imposible. Salí de cobrar el sueldo de noviembre y fui derechito a comprar su entrada. No me lo iba a perder.

El show fue raro. Porque no fuí con Fede, mi amigo especialísimo para estas cosas, y no me lo encontré a Maico, el personaje especial para esas cosas. Estaba sola, solísima. Siempre quedo sola, solísima, en los recitales de Calamaro, no recuerdo haber cantado ninguno a la par con alguien. Y no me molesta. Creo que es parte de esa intimidad que siento estando ahí. Pero siempre salí y lo abracé a Fede y le conté de principio a fin cada cosa que había pasado... ayer estuve sola solísima, y fue especial.

Llegué al hipódromo una hora antes de que empiece el recital. Antes tocaba The Wailers, no me gustó ni un poco y al público daban ganas de ponerle una bomba. Ese mismo público que después aplaudía a Calamaro, increíble, da lástima. Ahí me quedé solita, paradita, escuchando una sarta de pelotudeces increíble por todos lados. Especialmente sobre los temas de Andrés. ¡Ay dios! Me sacaban de quicio, odio que la gente se quede ahí, en la superficie, y que nadie haya indagado un poco más allá de lo que hay de Andrés. Eramos pocos anoche los que cantamos todos, pero fuimos esos pocos los que de verdad lo disfrutamos. 

La previa fue un desastre. Pero cortita, llamativa y afortunadamente. Cuando se apagaron las luces, yo me transformé. En otro tipo de tonta: en la fanática. En el campo de un recital de Andrés, yo siento que él y yo somos amigos. Y que le puedo decir tranquilamente mil cosas, que puedo hablar sola, que puedo no aplaudirlo o no cantarle Paloma, con todo el derecho que la historia y las horas de escucharlo me dan. Se apagaron las luces y yo me puse a murmurar, para mí y para él, a pedirle, que me sorprenda, que no me decepcione, que por favor no empiece con El Salmón (aunque tanto no me iba a molestar) y que ante todo, no cierre con Paloma. Eso no Calamardo, eso no. 

Andrés arrancó tocando una versión bizarra y drogadicta de El Día de la Mujer Mundial. Yo me emocioné. Fue maravilloso que haga eso, espectacular. Después la batió con un tema en inglés, no recuerdo cuál y después sí, sí, tenía que tocar El Salmón. 

Calamaro hace recitales muy especiales. Para mí, una mezcla de maravillas y estupideces. Me sorprende el despliegue musical que tienen en el escenario, una banda sin desperdicios, teniendo en cuenta que el bajita es el amor de mi vida, el rockero español de la Cabra Mecánica y Fito y los Fitipaldis, Candy Caramelo, que lo aplaudo más que a Andrés. Ahora mismo no me acuerdo la lista de temas exacta, pero fue acertadísima. Una mezcla de lo último que hizo él, de Los Rodriguez y de Los Abuelos de la Nada y de los temazos salmoneros, claro. ¿Qué más? ¿Qué más? Un saludito a Julian Infante, una fotito de Miguel Abuelo, Luca y Pappo durante Los Chicos... Las estupideces que hace Calamaro de cantar tangos o temas en inglés, que le salen horibles; o también de recitar el Martín Fierro, que le quedó mejor cuando se subía con el mate y los rulos, ahora que es viejo canchero ya no. 

Lo que sí me acuerdo es que tocó All you need is pop. All you need is pop, no podía sorprenderme así. Una versión magnífica, para las lágrimas, los gritos, todo, bien para un recital. Un cachetazo. También tocó Comida China... qué grandioso, ese tema me venía marcando los últimos días, ni que lo hubiera imaginado. Y Me Estás Atrapando Otra Vez. ¡¡¡¡¡¡¡¡¡!!!!!!!! 

Tocó Te Quiero Igual, y me acordé de la nota de Razón y Revolución. Y de por qué ya no lo festejo al Salmón como antes. Me reía sola. No lo canté, me reí y pensé en la que era en el 2006 y la que soy ahora. Qué masa. Me gusta que pase eso, me encanta. 

Sobraron de Los Rodríguez, gracias a dios. Y sobraron de Los Abuelos. Y pude bailar al compás de cada uno de los recuerdos que se me salían. Cuando Rosi salió por primera vez a la ruta en auto, y pusimos Sin Documentos, y bailamos... como siempre habíamos querido hacer. Cuando caminabamos por las calles cantando me despierto pensando si hoy te voy a ver; cuando en la colonia nos quedabamos con Pau y Mariano y todos cantando Mil Horas o Costumbres Argentinas o Mi Enfermedad. ¡Mi enfermedad! En los campamentos, en las guerras de canciones, cuando mi mamá baldeaba y yo, con no más de 6 años, la molestaba escuchando esa canción.... 

También.... todo. Todo. Frases nuevas que mil veces me habían pasado por los oidos, pero que qué sabía yo que significaban eso, frases que en ese momento me hicieron chuchi en el alma. Los recitales de Calamaro son una catarsis. La procesión ya no va por dentro allí. En sus recitales yo dejo todo y salgo como nueva, limpia, con una claridad mental especial. Debo parecer una enferma en el durante. Hablandole, aplaudiendo en la mitad de la canción, aplaudiendo cosas que él dice que a lo mejor parecen sin sentido, pero que no lo son, que a veces son citas de Miguel Abuelo, por ejemplo. Como esa vez que dijo pica pica mi caballo que está en la puerta de aquel camino real, y una pelotuda al lado mio se rio y preguntó qué batía calamaro. ¡Cómo, cómo podía ser!

Andrés tocó Paloma y se fue. Mientras sonó Paloma yo no canté. No podía hacerme eso. Era una traición. Me crucé de brazos y me quedé ofendida, al borde del llanto. Terrible decepción. Pero se fue y las luces del hipódromo no se prendieron. Un chico de atrás mio decía, "va a volver, falta Estadio Azteca, Crímenes Perfectos y Flaca". Tenía razón. Andrés volvió y tocó esos temas, en ese orden. Crímenes Perfectos me enojó un poco, al principio. Pero después lo perdoné. No le canté, pero si la disfruté. Y me acordé de Paula y yo. Qué increíble ese tema y nosotras dos... Antes de que toque Flaca llamó a Adrían Dárgelos. La última vez que lo había visto a Calamaro, ellos dos tocaron Los Aviones, una versión indescriptible, que hizo que el cantante de Babasónicos se gane mi respeto. Pero no lo repitieron. NO. Tocaron Flaca. Y otra vez no canté. No podía ser, una falta de respeto a su trabajo en conjunto anterior. Y casi vuelvo a llorar. ¿Si se iba ahí?

Pero Calamaro nunca me traicionó. Y así como la última vez que lo había visto tocó Por Mirarte, aunque cerró con Paloma había cantado Por Mirarte, anoche se fue después de tocar Alta Suciedad y El Canal 69. Ahí sí se fue, y yo me quería quedar. Seguía pidiendole temas. No le quedaba con que enojarme, lo sabe remil bien. Yo le agradecí. Me miraban como una loca, pero la gente no entiende lo que era eso y estar ahí para mí. Cuando tocó el último tema yo estaba tan feliz, había un puente tan lindo entre la primera vez que lo escuché y ahora... vida, pura vida. Y yo me sentía bien. Plena y satisfecha. 

Cuando salí, sola, estaba sonriente. Qué importante es asistir a ese lugar, sola, hacer una burbuja alrededor mio, no darle bola a esos estúpidos que van a los recitales y lloran con Paloma y no con All you need is pop, no, no, no, no, no entienden nada, no puede ser. Como la vez que no festejaron Lo que no existe más, ¿qué onda? 

Salí, y me compré una latita de porrón y unas papitas fritas. En la esquina de Lagos y 27 esperé un taxi. Tranqui. Pensaba que menos mal que estaba ahí. No había otro lugar. Y esa esquinita, qué esquinita eh.... a lo mejor podría haber ido al parque, pero nadie suele acompañarme a esos impulsos y si iba sola me quedaba mosca. Llegué a casa y me tiré con la ventana abierta. Estaba linda la noche, demasiado linda, demasiado debilitadora de corazones. Fue un ardúo trabajo emocional el de anoche, pero qué lindo se siente el día después.



*sí lo escribí así a propósito 

Una “exposición colectiva” para frenar un desalojo

- nota publicada en el diario El Ciudadano el 04/12/2010
Unas 25 familias que habitan en Necochea 1924 mostrarán fotos y recuerdos de su vida en el lugar

Las más de 20 familias que habitan en la propiedad de Necochea 1924/28, cuyo desalojo se está tramitando en la Justicia como parte de un compleja trama burocrático-histórica –el Concejo aprobó el pasado 23 de septiembre un decreto que encomendaba al Departamento Ejecutivo “intervenir” en forma “urgente” en el caso, en su carácter de “verdadero titular de la finca” en disputa– preparan ahora una suerte de “exposición colectiva” en el Centro Cultural La Toma, donde invitarán a funcionarios, concejales, organizaciones sociales y políticas y al público en general. La movida, que según anticiparon los vecinos se concretará la semana que viene, contendrá espacios en los que cada una de las familias que corren riesgo de quedar en la calle pondrán fotos y otros recuerdos de su vida en la propiedad. Y no serán pocas: algunas de las familias están allí desde “hace más de  30 años”.

La continuidad de la vida de las familias en el lugar parece pender de un hilo que, al contrario de cómo debería ser, está muy flojo: todo depende de la aparición de la documentación que acredita a la institución (la misma Municipalidad) como titular legal de los terrenos.  Según los registros, tras el fallecimiento del dueño original, el lugar había sido comprado en subasta pública en los primeros años de la década de 1940 por el terrateniente Carlos Deliot, quien falleció sin descendientes directos y legó todas sus propiedades –que no eran pocas– al municipio. Con la indicación, además, de que si alguna se enajenaba, lo recaudado debía ir íntegramente al Hogar del Huérfano.

La propiedad de Necochea 1924/1928 forma parte del “legado Deliot” –que incluye, por ejemplo, el gigantesco Polideportivo de bulevar Segui y avenida Rouillón y la isla “El Charigüé” de 2.200 hectáreas– en manos de la Municipalidad.

Sin embargo un particular, José Luis Pampinella, quien afirma ser sobrino nieto del dueño original, desconoció la subasta –y por tanto la donación posterior– e inició cuatro reclamos judiciales: uno sucesorio, otro solicitando la administración provisoria de la propiedad hasta tanto se resuelva la herencia, y dos para desalojar a quienes viven allí. Y en su reclamo tendría una ventaja clave: el presunto extravío de la documentación probatoria de la subasta.

Empero, entre los habitantes de Necochea 1924/28 hay quienes llegaron a tener contacto con el dueño original. Y lo recuerdan como un “inmigrante europeo” al que no le conocieron pariente alguno.
En tanto, hasta la aparición del descendiente de Pampinella, la propiedad en cuestión fue habitada por diferentes familias, muchas de ellas derivadas allí por asistentes sociales de la Municipalidad. Fue un albergue y un hogar al mismo tiempo, donde han nacido y vivido personas que ahora tienen hasta 60 años. Y muchas aún siguen allí.

“La Municipalidad, que es la principal responsable, va a tener que hacerse cargo del tema. ¿Cómo y por qué? Por el posible delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público, dada la evidente irresponsabilidad e imprudencia con la que se actuó y los daños que se ocasiona a cada una de las familias”, advirtió Romina Perea, abogada de las más de 100 personas que pueden quedar en la calle.

“Nosotros nos guiamos por la información que nos dan los expedientes. Hay tres distintos para Necochea y Pasco, y de uno de ellos vemos a la Municipalidad intervenir diciendo que los terrenos son municipales, que hubo un adquiriente por subasta de esos terrenos y que ese adquiriente se los donó con cargo de administrarlos para el Hogar del Huérfano. Todo eso sucedió en 1944”, explica la abogada Perea. Se refiere así a lo que testimonios orales y vivientes corroboran, y también a la donación por parte de Deliot: la escritura de donación lleva el número 357 y fue rubricada el 9 de noviembre de 1944 por el escribano Pablo Del Castillo. “El problema –explica la abogada– es que la Municipalidad dice esto pero no lo acredita, no presenta los papeles. Y eso habilita al juez a seguir adelante con el desalojo”.

Fue corriendo el año 2007 cuando el Departamento Ejecutivo tuvo que acreditar los documentos y no lo hizo. O no pudo hacerlo. Aldo Gómez, ahora concejal por el socialismo y en su momento abogado de Asuntos Jurídicos de la Municipalidad, explicó a este diario que no pudo realizar la acreditación porque el remate no fue inscripto en el Registro de la Propiedad “y por eso continua a nombre de Pampinella”. Aún así, él también se suma a las voces que dicen que la casa es municipal.

Pero con las voces no alcanza. “Se van a quedar muchas familias en la calle sin saber siquiera si los terrenos son de este heredero. Él dice que son de él y la Municipalidad dice que son de la Municipalidad, pero sólo nos puede salvar la aparición de esos papeles”, advierte la abogada Perea. Y su colega Carlos Silva, que también interviene en el caso, completa: “En esta instancia sólo podemos llegar a pedir prórrogas, solicitando a la Municipalidad que busque alternativas para solucionar el problema de vivienda de las familias”.
 

Mucha Resistencia: vivienda digna para todos

Por Colectivo de prensa Jorge Ricardo Masetti - 9 de noviembre de 2010

Se realizó en la facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales un Congreso de Urbanismo Popular durante los días 1, 2, 8 y 9 de noviembre. Durante las tres primeras jornadas se expusieron paneles y fotografías y finalizó ayer con charlas y debates sobre la problemática de la falta de vivienda digna y los desalojos en Rosario.

A lo largo de las jornadas, el grupo de Urbanismo Popular intervino en la facultad con el objetivo de abrir el debate y comenzar a construir respuestas colectivas para enfrentar esta situación. Como dijo Paulina, una de las integrantes del grupo: “La idea era hacer algo que vaya más allá de resistir un desalojo: ver porqué hay desalojos y ocupaciones y ver también que todo parte de una planificación. Queremos poner en debate cómo garantizar el derecho a la vivienda para todos”.

Para el grupo no sólo se trata de actuar frente a la
emergencia sino además organizarse para el futuro: “Hay que ver qué se puede hacer para sortear las situaciones en las que estamos, no solamente quedarnos con la denuncia de lo que pasa acá. Además, cuanto mayor información circula en los barrios no sólo mejoran las condiciones de vida sino que da un marco legal para pedir la titularización”, manifestó Álvaro, otro de los organizadores de la actividad.

Luego explicó cómo se constituyó este grupo integrado por estudiantes de ingeniería, comunicación social, antropología e historia: “Nos fuimos conociendo en los conflictos de desalojo. Después se hizo un grupo afín entre personas cercanas a barrios muy humildes que ven estos problemas. A medida que fueron apareciendo nuevos desalojos nos fuimos solidarizando y de repente nos pusimos a pensar que había que dar un paso más”. En los últimos años hubo en la ciudad decenas de desalojos, como el de Ituzaingo y Pasco 60 bis; algunos todavía en conflicto, como el caso de Rueda y Necochea.

El relato de Álvaro continúa: cuenta que tras la falta de información comenzaron a estudiar y analizar el plan urbano municipal, a contactarse con otros movimientos de las mismas características ya sea de Rosario, como Giros, o de Buenos Aires, como Tierra Para Vivir. De esta manera, una vez recolectada y discutida la información sobre lo que venía sucediendo nació la necesidad de difundir este problema: “Teníamos que llegar a diferentes lugares, no sólo al ámbito universitario. Hay que darle una mano a la gente que tiene estos problemas, porque nos cansamos de la coyuntura, siempre vamos a reclamos para evitar desalojos pero en realidad hay que anticiparse a esas instancias”. Por eso había que enfrentarse a la desinformación: “Una mujer nos dijo una vez ‘no sabía que tenía tantos derechos’. Y eso fue un garrón. Nos dimos cuenta que había que empezar de cero: ni los derechos son considerados o respetados. Hasta el Estado que los tiene que garantizar es el que más los pisotea, en comunión con la justicia y los conglomerados empresarios y todos los que participan en el plan urbano de Rosario”.

Entonces, ¿cómo enfrentarse a la falta de conocimiento? ¿Cómo comenzar a construir siendo hasta el Estado, supuesto protector de los ciudadanos, el enemigo a enfrentar? Se propone, de esta manera, ver cómo comenzar a autogestionar(nos), cómo “dejar de garronear migajas y empezar a construir nosotros mismos”, cómo empezar a poner el cuerpo y a coordinar con los vecinos en conflicto sin pensar que es uno el que lleva la verdad: son ellos mismos los que mejor saben cómo quieren vivir.

En los debates surgieron algunas posibles formas de empezar a trabajar de otra manera, como la creación de una bloquera cooperativa que facilite la construcción de viviendas de material en aquellos asentamientos precarios que lo necesiten, una manera de afectar la realidad desde otra perspectiva.

Así mismo el grupo mantiene su objetivo comunicacional recopilando toda la información a la cual tuvieron acceso en un blog (http://viviendadignaparatodxs.blogspot.com/) y planificando acercar el Congreso de Urbanismo Popular a los barrios rosarinos durante todo el año que viene. La publicación del “Pequeño manual para el ocupante” complementa estos esfuerzos, brindando información que va desde cómo organizarse frente a un desalojo inminente hasta cuestiones legales básicas. Agrega también críticas a planes de vivienda provenientes del Estado que consisten en, tal como detalló Álvaro, “erradicar gente y romper los lazos, la cultura ahí generada, la pertenencia al barrio. Se manda a la gente a la periferia y así ellos también aumentan el índice de hacinamiento”. Uno de los ejemplos es el caso de Ituzaingo 60 bis: “Mandaron a una familia de siete personas a una casa de una habitación cuando el índice contempla que más de dos personas por habitación ya es hacinamiento”.

Durante la jornada del martes se realizaron las charlas anunciadas, participaron diferentes organizaciones que llevan adelante prácticas o reclamos, así como vecinos que atraviesan conflictos de desalojo que contaron sus experiencias.

Claudia Rivas, de la Comisión de Vivienda de Asociación de Magisterio de Santa Fe (AMSAFE) de Rosario contó la lucha que llevan adelante para concretar el lanzamiento del Programa de Vivienda “Techo Digno” que contempla 2600 viviendas para maestros. Ana María Chavez, de la misma comisión remarcó: “hay que instalar la solidaridad por sobre todas las cosas, ni siquiera un propietario sabe cuándo puede perder su casa. Ni siquiera la clase media puede acceder a una vivienda propia”.

También estuvieron presentes algunos delegados del Movimiento de Ocupantes e Inquilinos (MOI) que facilitan el acceso al suelo para que los mismos vecinos, a través de cooperativas de vivienda y trabajo construyan su propio habitat: “La ciudad no es un negocio, la vivienda no es una mercancía”, dijeron. Y agregaron: “Autogestión no significa negar al Estado, sino interrelacionarse para buscar salidas diferentes”. Por último, Raquel, una de las afectadas en el desalojo de Pasco y Necochea, concluyó: “Hace seis años que estamos en conflicto. Lo único que queda por hacer es luchar”. 

lunes, 29 de noviembre de 2010

"La historia del aire de la noche" + La noche debilita los corazones

"Cuando los más grandes dioses, los que nacieron el mundo, los más primeros, se pensaron en cómo y para qué iban a hacer lo que iban a hacer, hicieron una su asamblea donde cada cual sacó su palabra para saberla y que los otros la conocieran. Así cada uno de los más primeros dioses iba sacándose una palabra y la aventaba al centro de la asamblea y ahí rebotaba y llegaba a otro dios que la agarraba y la aventaba de nuevo y así como pelota iba la palabra de un lado a otro hasta que ya todos la entendían y entonces hacían en su acuerdo los dioses más grandes que fueron los que nacieron todas las cosas que llamamos mundos.
Uno de los acuerdos que encontraron cuando sacaron sus palabras fue el que cada camino tuviera su caminante y cada caminante su camino. Y entonces iban naciendo las cosas completas o sea que cada quien con su cada cual.
Así fue como nacieron el aire y los pájaros. O sea que no hubo primero aire y luego pájaros para que lo caminaran, ni tampoco hicieron los pájaros primero y después el aire para que lo volaran. Igual hicieron con el agua y los pescados que la nadan, la tierra y los animales que la andan, el camino y los pies que lo caminan.
Pero hablando de los pájaros, hubo uno que mucho protestaba contra el aire. Decía este pájaro que mejor y más rápido volara si el aire no se le opusiera. Mucho rezongaba este pájaro porque, aunque su vuelo era ágil y veloz, siempre quería que fuera más y mejor, y si no podía serlo era porque, decía él, el aire se convertía en un obstáculo. Los dioses se fastidiaron de que mucho mal hablaba este pájaro que en el aire volaba y del aire se quejaba.
Así que, de castigo, los dioses primeros le quitaron las plumas y la luz de los ojos. Desnudo lo mandaron al frío de la noche y ciego debía volar. Entonces su vuelo, antes gracioso y ligero, se volvió desordenado y torpe.
Pero ya hallado y después de muchos golpes y tropiezos, el pájaro éste se dio la maña de ver con los oídos. Hablándole a las cosas, este pájaro, o sea el Tzotz, orienta su camino y conoce el mundo que le responde en lengua que solo él sabe escuchar. Sin plumas que lo vistan, ciego y con un vuelo nervioso y atropellado, el murciélago reina la noche de la montaña y ningún animal camina mejor que él los oscuros aires.
De este pájaro, el Tzotz, el murciélago, aprendieron los hombres y mujeres verdaderos a darle valor grande y poderoso a la palabra hablada, al sonido del pensamiento. Aprendieron también que la noche encierra muchos mundos y que hay que saber escucharlos para irlos sacando y floreciendo. Con palabras nacen los mundos que la noche tiene. Sonando se hacen luces, y tantos son que no caben en la tierra y muchos terminan por acomodarse en el cielo. Por eso dicen que las estrellas se nacen en el suelo.
Los más grandes dioses nacieron también a los hombres y mujeres, no para que uno fuera camino del otro, sino para que fueran al mismo tiempo camino y caminante del otro. Diferentes los hicieron para estarse juntos. Para que se amaran hicieron los más grandes dioses a los hombres y mujeres. Por eso el aire de la noche es el más mejor para volarse, para pensarse, para hablarse y para amarse."

- también de los cuentos del subcomandante marcos





Con mi prima Bri una vez robamos una frase que nos explicó esa sensación que teníamos. "La noche debilita los corazones", cantaba Ismael Serrano. Mis primas y yo antes nos lo explicábamos con una mirada y un modo de vivir: desde los atardeceres a los amaneceres. A la noche pasaba todo. A la noche tenía que pasar todo. 

Me acuerdo que cuando Bri tuvo la oportunidad de darse un beso con su primer novio ella exigió que sea de noche. Recién cuando apareció la luna se fueron a la placita San Martín y bajo el mástil se enamoraron por primera vez.
En esa placita, también cuando el cielo estaba estrellado, yo le di el primer beso a ese amor de quince años. 

Algunas veces dudé de la noche. Y dije que era por las sierras que pasaban esas cosas. Pero cada día descubro más que es la noche la culpable, la que debilita los corazones. 


Siempre fue a la luz de la luna (a lo mejor tapada por un techo) que pasaron mis mejores besos, mis mejores charlas, mis mejores abrazos. Fue tirada bajo las estrellas que me salieron las mejores palabras, que creé los mejores recuerdos, que lloré más sinceramente. 


También es por la noche, con el corazón débil y cachuzo, que me pongo más triste, que extraño más, que me dan ganas de vomitar miles de palabras. Pero como es por la noche trato de aguantar. Hasta que se me enduresca el alma otra vez, con el sol. Como una piedra.  El corazón es un motor que bombea sangre, canto desde la bici, y me siento bien sabiendo que no tengo que preocuparme por alguna sensación molesta*.


A veces abro los ojos, con el nuevo día, y me sigo sintiendo así, caída, flacucha, débil, como anochecida por dentro. Estrellada todo el día, toda la noche. Ahí es cuando me doy cuenta de que me pasan cosas de verdad. Que estoy en un quilombo verdadero. Muy lindo o muy triste, pero verdadero y enigmático al fin; como en estos días, que entre apuntes y falta de sueño, me levanto siempre con un chuchi en el alma. Cargando un abrazo, una sonrisa y una dosis de incertidumbre. 


La prueba es que estas palabras me salen al atardecer. Jugo de tomate frío en las venas deberás tener, me vuelvo a cantar. Me salen cuando todavía hay sol, cuando las palabras todavía deberían estar quietas y esperando, como todas las noches, que yo me siente, porque no tengo más fuerzas, porque no tengo más ganas que de sentarme y escuchar. Un poco de música. Y un poco de todo lo que tengo para sentir. 
  




* soy media loquita

me tomo 5' para un mate y un blog

"...salud y sabed que...

 

para el amor, la cama es sólo un pretexto; 

 

para el baile una tonada es sólo un adorno; 

 

y para luchar, la nacionalidad es sólo un accidente meramente circunstancial".

 

 

de los otros cuentos, del subcomandante marcos. 

martes, 23 de noviembre de 2010

lunes, 22 de noviembre de 2010

si algún partido, movimiento o agrupación de 
cualquier carácter propusiera 
quemar los campos de la 
oligarquía apátrida yo
me ofrecería gustosa 
 
incendiaría un enorme campo de maíz 
y te invitaría a 
comer pochocolo
 
 
- de seba bruzzese en su minilibrito "resistencia" 

martes, 16 de noviembre de 2010

algunas quieren ser una chica almodóvar,
yo quiero ser una margarita de rosencof


Aquella tarde de otoño era dorada
árboles y casas tras un tour amarillento
las copas calmas... el cielo tenue
el sol más lento... sus ojos sonreían
estaba enamorada...
Caminábamos los dos la hora encantada
en que el farol garúa su primer aliento
cuando salta a su paso un presentimiento
“...Dios mió...” dice... “ que nunca pase nada”
que puede pasar?... nada
nada va a pasar no se... no se...
“...es que todo es tan hermoso”
nos besamos con miedo
y volvimos a andar
pero tanto silencio se nos hizo penoso
entonces eligió hojitas secas para pisar
y el juego volvió el dorado más luminoso.
 
 
 
 

lunes, 15 de noviembre de 2010

texto 6

una poesi-íta/palabritas que se me ocurrió ayer pero que tiene que seguir,
de hecho sigue, 
pero esto es lo único que acepto hasta ahora. 








(...)

Y es que a veces,
El corazón puede ser una máquina.


Pero qué pasa cuando se vuelve una maraña de sensaciones
Que causa espanto y fascinación.
Cómo desenredarla, si cada paso,
Grande, chico,
Es más lindo – y oscuro – que el anterior.

Qué hacer con ese peso a la distancia;
Y con la vuelta en bicicleta;
Y cada árbol, cada calle, cada adoquín,
Que me devuelven tu mirada…
…Y ese olor tuyo, 
a mate viejo,
que me fascina/domina.


Qué hacer a la distancia de tenerte al lado, de tenerte lejos
Con tanto corazón fluyendo .
(...)

domingo, 14 de noviembre de 2010

Y Además
Mi corazón
Tiene la culpa
Porque nació
Tan tibio y sorprendido
Y yo también
Un poco
Y este cielo
Y estas mañanas libres
Y estas calles
Por donde el aire estalla
Y este gran infierno de los hombres
Tiene la culpa


Pero
Sobre todo
Mi corazón
Que no me deja
Mi corazón
Que me derrama
Y me pierde


La culpa es mía
La traigo desde lejos
Pero qué puedo hacer
Sino vivir así
Y andar a cada rato
Con un dolor
Y un sueño
Custodiándome


Qué puedo hacer
Si el corazón
Me vino enorme
Y tiembla
Por cada soplo liviano
Qué puedo hacer
Sino abrazarlo
O cuanto más
Echarlo al aire
- Hugo Gola

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Pegate unos buenos temas Fito!!!

- amo tanto a esta banda y a este fito cabrales carajo, me hacen tan bien al alma, que acá va una lista de solos rockeros rockanroleros - 








 






* a este vamonó le agregaron letra por el vivo, magnífico magnífico, letra de la cabra mecánica, sinomequivoco, otra bandaza española, maldición. hay que ir. *