miércoles, 30 de junio de 2010

La luna con gatillo

- Raúl González Tuñón

Es preciso que nos entendamos.
Yo hablo de algo seguro y de algo posible.
Seguro es que todos coman
y vivan dignamente
y es posible saber algún día
muchas cosas que hoy ignoramos.
Entonces, es necesario que esto cambie.

El carpintero ha hecho esta mesa
verdaderamente perfecta
donde se inclina la niña dorada
y el celeste padre rezonga.
Un ebanista, un albañil,
un herrero, un zapatero,
también saben lo suyo.

El minero baja a la mina,
al fondo de la estrella muerta.
El campesino siembra y siega
la estrella ya resucitada.
Todo sería maravilloso
si cada cual viviera dignamente.

Un poema no es una mesa,
ni un pan,
ni un muro,
ni una silla,
ni una bota.

Con una mesa,
con un pan,
con un muro,
con una silla,
con una bota,
no se puede cambiar el mundo.

Con una carabina,
con un libro,
eso es posible.

¿Comprendéis por qué
el poeta y el soldado
pueden ser una misma cosa?

He marchado detrás de los obreros lúcidos
y no me arrepiento.
Ellos saben lo que quieren
y yo quiero lo que ellos quieren:
la libertad, bien entendida.

El poeta es siempre poeta
pero es bueno que al fin comprenda
de una manera alegre y terrible
cuánto mejor sería para todos
que esto cambiara.

Yo los seguí
y ellos me siguieron.
¡Ahí está la cosa!

Cuando haya que lanzar la pólvora
el hombre lanzará la pólvora.
Cuando haya que lanzar el libro
el hombre lanzará el libro.
De la unión de la pólvora y el libro
puede brotar la rosa más pura.

Digo al pequeño cura
y al ateo de rebotica
y al ensayista,
al neutral,
al solemne
y al frívolo,
al notario y a la corista,
al buen enterrador,
al silencioso vecino del tercero,
a mi amiga que toca el acordeón:
-Mirad la mosca aplastada
bajo la campana de vidrio.

No quiero ser la mosca aplastada.
Tampoco tengo nada que ver con el mono.
No quiero ser abeja.
No quiero ser únicamente cigarra.
Tampoco tengo nada que ver con el mono.
Yo soy un hombre o quiero ser un verdadero hombre
y no quiero ser, jamás,
una mosca aplastada bajo la campana de vidrio.

Ni colmena, ni hormiguero,
no comparéis a los hombres
nada más que con los hombres.

Dadle al hombre todo lo que necesite.
Las pesas para pesar,
las medidas para medir,
el pan ganado altivamente,
la flor del aire,
el dolor auténtico,
la alegría sin una mancha.

Tengo derecho al vino,
al aceite, al Museo,
a la Enciclopedia Británica,
a un lugar en el ómnibus,
a un parque abandonado,
a un muelle,
a una azucena,
a salir,
a quedarme,
a bailar sobre la piel
del Último Hombre Antiguo,
con mi esqueleto nuevo,
cubierto con piel nueva
de hombre flamante.

No puedo cruzarme de brazos
e interrogar ahora al vacío.
Me rodean la indignidad
y el desprecio;
me amenazan la cárcel y el hambre.
¡No me dejaré sobornar!

No. No se puede ser libre enteramente
ni estrictamente digno ahora
cuando el chacal está a la puerta
esperando
que nuestra carne caiga, podrida.

Subiré al cielo,
le pondré gatillo a la luna
y desde arriba fusilaré al mundo,
suavemente,
para que esto cambie de una vez.

... me levanto todos los días con un chuchi en el alma

lunes, 28 de junio de 2010

Silencio sentido, sentidos del silencio

 - Sé que es una nota muy larga y no se adapta al medio y bla, bla, bla... ¡pero me gustó tanto!

El silencio es una de las realidades de las que, paradójicamente, más se habla. Constituye un tema permanente sobre el que se pueden escribir textos tan bellos como éste: «Con dignidad saben el bosque y la roca callar contigo. Vuelve a ser cual el árbol que amas, el de amplias ramas: silencioso y atento cuelga sobre el mar. Allí donde acaba la soledad comienza el mercado, comienza también el ruido de los grandes actores y el zumbido de las moscas venenosas… El mundo gira en torno a los inventores de nuevos valores, gira sin que se lo perciba. Pero el pueblo y la fama giran en torno a los actores: así es como se mueve el mundo».
Es la invitación de Zaratustra, en «Así habló Zaratustra» de F. Nietzsche, a compartir la soledad silente de la naturaleza, hoy más necesaria que nunca en un mundo cada vez más ruidoso y desvinculado de lo natural. Un mundo fabricado desde determinadas instancias que han traído un exceso de verbalismo y de señales ruidosas, así como el desconocimiento y el alejamiento de uno consigo mismo.

Tal es la invención de la máquina y su desarrollo con la penetración del sonido inarmónico en la vida del individuo. Es un producto de la industrialización, la era de los motores de sonoridad pesada y estridente que se propaga en muchos trabajos. Y que ocupa las carreteras y las calles de nuestras ciudades con el fragor del tráfico de vehículos. Un ruido en progresivo aumento, ya que el desarrollo tecnológico de la sociedad de la información y el conocimiento no está siendo más benigno con este huésped insidioso, que produce nuevas y cada vez más sofisticadas formas acústicas. La intensificación y diversificación de este elemento perturbador ha llegado a extenderse a todos los ámbitos de la vida privada y pública. Una sinfonía discordante de sonidos provenientes de televisiones, radios, teléfonos móviles… penetra omnipresentemente a todas horas en las mentes de los ciudadanos. Mientras esos mismos medios de comunicación vulgarizan e intensifican, a su vez, la voz y el ruido en la fabricación de la realidad y de la conciencia, con paquetes seriados de consignas homogeneizadoras.

La cultura de masas imposibilita el silencio y mercantiliza lo acústico disonante dotándolo de sentidos diversos. De tal manera que el ruido se ha ido vinculando en las últimas décadas a diferentes aspectos de la vida social. Se ha convertido en expresión de alegría, aunque muchas veces se trata más de estrépito y estridencia que de un contento natural. Tal es, por ejemplo, el vocerío y la bulla de los deportes de masa. También se ha infiltrado en la fiesta, de tal manera que la fiesta es sólo tal si va acompañada de potentes decibelios. Asimismo se ha considerado el ruido algo propio de la juventud. Cuando el ruido, en sí mismo, no es rasgo propio de ninguna edad, sino una interferencia innecesaria, artificial a menudo, con la que se invade y agrede la naturaleza silenciosa, tan propia como poco reconocida, del ser humano.

Existen, ciertamente, numerosas formas e interpretaciones del silencio como signo, tan variadas como son las intencionalidades del que lo atestigua y del que lo interpreta. De ahí resulta, entre otros, un silencio afectuoso, prudente, aceptador, amenazante, negador o ambiguo. Sin embargo, hablar del silencio, y sobre todo practicarlo se ha convertido en algo inadecuado o extraño pudiendo llegar a constituir en algunos contextos de la cultura occidental, incluso, una provocación. Piénsese en muchos encuentros sociales en los que el silencio se interpreta como algo descortés. O, con otro sentido, lo que sucede, todavía, en aquellas culturas donde perdura el enmudecimiento segregador impuesto a las mujeres en los encuentros mixtos. De la misma manera que en sociedades que se dicen despojadas de tabúes todavía se sigilan determinadas enfermedades estigmatizadas como el sida o la enfermedad mental.

Quien siempre ha tenido el poder de administrar y reglamentar la palabra y el silencio es la Institución. Ha sido muy pautada la ausencia de la palabra en los ámbitos monásticos del Occidente medieval -diferente del silencio autoimpuesto y elegido del eremitismo espiritual- y en determinados rituales, aunque actualmente estos contextos son cada vez más restringidos. En el ámbito político también se acalla a los ciudadanos, permitiéndoles la palabra una sola vez cada cuatro años. Y, en el contexto sanitario sucede frecuentemente que no existe el valor del intercambio, pues la palabra válida resulta ser la palabra funcional que confirma al médico frente al paciente que ha perdido el uso de ella. También, el espacio educativo es cada vez más un universo dictado, en donde la libertad de cátedra se restringe y los currículums explícitos preestablecidos enmudecen la posibilidad de otras opciones.

Inconfundible es también el silencio que se muestra ante la autoridad política o religiosa como evidente muestra de respeto ritual o sumisión. De ésta emana, asimismo, la censura o el silencio impuesto. Es el mutismo obligado que convierte en silentes las voces no aceptadas por el sistema, y en peligrosa la palabra pronunciada por el adversario.

Existe, asimismo, la palabra inaceptada, que tan frecuentemente se desdeña e ignora en la vida cotidiana. Es la palabra que no se escucha, que el interlocutor traduce en ruido o ausencia de sentido. Ocurre cada vez que alguien dice algo pero lo expresado no se toma en consideración o se le despoja del sentido. Hecho bien descrito por las expresiones: «como si oye llover» o «le entra por una oreja y le sale por la otra».

Hay veces que la palabra estorba y desaparece en el silencio íntimo de los amantes. De este silencio habla Meher Baba cuando les pregunta a sus discípulos del porqué la gente se grita cuando está enojada. Después de escuchar las respuestas de éstos, y no satisfaciéndole ninguna de ellas, les explica que cuando dos personas están enojadas, sus corazones se alejan mucho. Para cubrir esa distancia deben gritar para poder escucharse. Mientras más enojados estén, más fuerte tendrán que gritar para escucharse uno a otro a través de esa gran distancia. A diferencia de cuando dos personas se aman, no necesitan siquiera susurrar, sólo se miran y eso es todo.

Lo cierto es que nos hemos acostumbrado a este fragor circundante que ha invadido nuestras vidas, sin percatarnos que nos afecta a la salud y a la manera de manejar el mundo, no dejando espacio para poder encontrarse uno consigo mismo. Es así que se hace más necesario que nunca alejarse del ruido humano, e imitar a la naturaleza en el silencio pleno latente bajo su sonido natural. Se trata de vivir mediante la introspección el silencio mental, el que va más allá de las construcciones mentales de la palabra. Es la mirada muda donde se desvanece el pensamiento, la construcción convencional del mundo, y descubre a la naturaleza humana su universo inédito. La experiencia de este silencio se asemeja al vacío en su plenitud, es invisible, intangible e inaudible. Subyace a todo sentido, pareciendo que lo anula cuando, en realidad, sin este misterioso silencio no existiría ni el experimentador ni el mundo.



Fuente: http://www.kaosenlared.net/noticia/silencio-sentido-sentidos-silencio

miércoles, 23 de junio de 2010

Siempre me gustaron las historias de amor. Soy una llorona, soy sensible, y me gustan las historias de amor que sólo pasan en las películas. Ya me lo he admitido: la realidad es diferente, y no, no me va a pasar lo que muestran las pantallas, aunque la intención sea lograr la mayor identificación posible.

Todo esto no implica que no me encante sentarme a ver películas romanticonas, tontas, en las que todos terminan bien, felices y dándose un beso verdadero. Me encanta soñar con las películas, con los libros, con las canciones... me encanta sentir que puedo ser yo ese personaje principal. Por eso sueño con ser una Clementine, de la película "Eterno resplandor de una mente sin recuerdos", o la chica de uno de mis libros de la infancia, "Azul Secreto", que deja una notita escondida en una remera fea y ... bueno, pasan cosas lindas y ella se queda con el chico.

Tan lindo es volar con estas ideas que ya he seleccionado cuáles son los comienzos que más me gustan para una historia de amor propia y que se adapte a la lógica hollywoodense. Reitero: con esto no quiero decir que estoy esperando que sucedan, no, ya he tenido mis lindos amoríos y no se parecen ni un poco a esa otra realidad, y tampoco serán así los amoríos que vendrán. Los míos, los que llevo encima todos los días, están tan buenos, o más, como los que pienso... porque... de última... no dejarán de sorprenderme con cosas poco convencionales. En fin, mi selección está compuesta por ideas diversas del tipo: tropezarse con el chico, que te saque a bailar (si es en Garcia y de los que dicen "venía antes, ahora de vez en cuando" mejor) pero por puro compromiso y luego se enamore, hablar con alguien que te parece indiferente y de golpe te das cuenta que no lo es en absoluto... y la mejor de todas y la que siempre me llena de mariposas el estómago: que algo vuele. El papelito que se vuela de la mano, el pañuelo que se vuela del cuello, el gorrito, etcétera, etcétera. 
Que algo se vuele y caiga justo en esa persona me parece una mezcla perfecta entre magia y coincidencia, y siempre pensé que si alguna vez me llegaba a pasar iba a caer presa de ese amor que tal vez no es.

Pero eso terminó hoy. Esta mañana estuvo repleta de extraños sucesos, uno de los cuales me llevo a contarme un lindo cuentito, del tipo:


"una chica va a la facultad en bici, en media hora tiene parcial de francés. La chica lleva puesto el nuevo kit de cosas del norte que le trajeron sus padres del viaje. Entre esos regalos hay un sombrero colorido lindo y que ella lleva puesto. Anda en bici y piensa que ya es invierno y en alguna característica del invierno, y concluye que lo que tiene el invierno es que es siempre lindo para dormir. De paso se da cuenta que en invierno tiene sueño todo el día y que mejor despertarse y prestar atención a la calle. Sigue andando, andando, andando. También duerme. Es la tercera vez que se duerme andando en bici. Piensa que es un peligro pero que no es culpa de ella, sino del clima. Ahora divide su mente y por un lado repasa francés y por el otro lado está atenta al tráfico. Cruza calle 27 de febrero. Le encanta cruzar esa calle porque tiene como una lomita y uuuuuiiii baja rapidísimo. Cuando baja esta vez, el sombrerito sale volando. "¡Eh! ¡Uh!", grita ella, y frena la bici, y cuando se da vuelta un chico tenía en sus manos su sombrero. "¡Jajaja! ¡Gracias!", le dice la chica. "Jajaja, de nada", le contesta él, que se queda mirándola a los ojos, sabiendo que ella también siente la casualidad y fantasía, y entonces le pide su número, a ver si pueden andar por ahí otra vez. La chica se pone colorada y le dice que sí. Se pone el sombrero, le sonríe y se va andando en bici, pensando que va a ser re fácil interpretar el poético francés ahora que su vida es una poesía también".


Obviamente, eso no pasó. 
La realidad determinó el siguiente final para la historia del sombrerito volado:


"... cruza calle 27 de febrero. Le encanta cruzar esa calle porque tiene como una lomita y uuuuuiiii baja rapidísimo. Cuando baja esta vez el sombrerito sale volando. "¡Eh! ¡Uh!", grita ella, y frena la bici. Cuando se da vuelta un chico tenía en sus manos su sombrero. "¡Jajaja! ¡Gracias!", le dice la chica. "Jajaja, de nada", le contesta él, que sigue hablando por celular. Ella se está muriendo de vergüenza y los autos le pasan por todos lados, y un par de señores de la ferretería la miran, mitad con ganas de decirle una guasada, mitad burlándose. Le vuelve a decir gracias al muchacho y se va velozmente para la facultad. En el camino piensa que esa podría haber sido una buena historia de amor, pero que le chico tendría que haber tenido rulos, o un instrumento musical cerca, o lentes, o libros, u otra bici, o estar comiendo algo rico, o una remera de alguna banda que compartan. Pero claro, no. Porque esas cosas no pasan. En el camino ella putea un rato y después se consuela con que, en verdad, ella lleva una vida linda y con historias de amor copadas. Se pone a repasarlas. Piensa que podrían ir a Hollywood. Piensa que mejor no, que mejor escribirlas alguna vez y repartirlas en FLIAS. Eso es la realidad... y le gusta mucho más. Sigue andando en bici, pensando que va a ser re fácil interpretar el poético francés ahora que su vida es una poesía también".

martes, 22 de junio de 2010

“Somos lo que comemos”, ¿llegamos a comprender esa máxima hipocrática, o la integramos desde lo lejano como una frase hecha?.

¿Comprendemos realmente que nuestra sangre, células, tejidos, órganos, sistema circulatorio, sistema óseo, secreciones, emociones y pensamientos, están formados por lo que comemos y cómo lo comemos?. Somos un producto de nuestro medio ambiente, lo que absorbemos a través del aire que respiramos, lo que vemos, escuchamos, el clima, agua, vibraciones,radiaciones y rayos cósmicos.

¡¡Si!!. Todos estos factores nos están transformando, pero hay cosas que no podemos cambiar: el clima, las radiaciones, los rayos cósmicos. Los factores a los que se expusieron nuestros antepasados, lo que ellos comieron, que hoy es parte de nuestra herencia genética y que incluso hoy constituye nuestra psicología profunda, alguno de nuestros patrones de conducta y hasta nuestra emocionalidad. Esto es lo que se llama la “constitución”. Pero hay factores que sí se pueden cambiar. Lo que se llama la “condición”.

El libre albedrío significa elegir lo que hoy como, cómo me lo cómo, y en consecuencia en lo que me transformo.

Un ser equilibrado (íntegro), come alimentos íntegros. Sin dividir, sin fragmentar. Desde que el alimento se divide, se rompe, se refina, el ser humano se ha hecho más egoísta; se dividen los pueblos, los países, la sociedad, las familias y el humano en sí se separa de su cuerpo, se desconecta. Pierde el instinto de supervivencia natural, no reconoce el alimento que le puede llevar a la enfermedad, que le envenena poco a poco. Y la mente del humano se hace errática. Se quieren muchas cosas a la vez, cada vez se necesitan más estímulos externos, más
consumo, más comida, más culto al ego. Cada vez somos menos íntegros, menos felices.

Come alimentos integrales: cereales en grano (arroz, cebada, mijo, trigo, avena, quínoa), come también las verduras integrales. Cada parte tiene una energía importante para nuestra adaptación al exterior. Las zanahorias con sus hojas verdes, y de las zanahorias no deseches esa parte tan importante que ha servido de unión a la raíz y las hojas, que parece como un ombligo. Cepíllala bien y si hace falta, con la punta de un cuchillo, quita la tierra y utilízala. Cepilla bien todas las verduras biológicas y cómelas con su piel (nabos, zanahorias, chirivías).

No deseches de la coliflor sus hojas y sus costados tan ricos, suaves a la hora de hacer purés.

De las cebollas y puerros, utiliza las raíces, son magníficas para los riñones. Toma también la parte verde que nutren el hígado y la vesícula.

Aprecia las hojas verdes externas de las coles, tienen una gran cantidad de minerales. La pielde las manzanas favorece el tránsito intestinal. Las semillas de manzanas, melones, calabaza, son ricas en proteínas, vitaminas y minerales.

La energía vital está en el grano que aún tiene su poder de germinar. Come cereales integrales en grano, legumbres, y de la misma forma come las verduras sin amputarlas.

Conviértete en un ser íntegro, en un ser feliz




  - texto cuya autoría desconozco, pero que - como le dije a quien lo publicó por facebook - me gustó porque resume claramente muchas ideas... todas que comparto y no sé cómo expresar. Ahí ven: el simple y conciso cambio de vida... (a una más feliz).  


**************************************************************************************************************
Buscando alguna imagen para acompañar al textito me encontré con una muestra de una chica llamada Naiara ... La obra se llama "¿Somos lo que comemos?" y la autora la describe de la siguiente manera: "Esta serie fotográfica representa retratos a base de comida, haciendo una reflexión sobre la desequilibrada alimentación que caracteriza al ser humano del siglo XXI. ¿Somos lo que comemos? representa en seis caracterizaciones de tribus urbanas los alimentos típicos de la nutrición actual, centrando la atención en la comida basura." 

Acá van las 6 imágenes que encontré:



lunes, 21 de junio de 2010

Carta de renuncia al Instituto Di Tella (1968)

"Esta renuncia es una obra para el Instituto Di Tella. Creo que muestra claramente mi conflicto frente a la invitacion, por lo que creo haber cumplido con el compromiso".

Buenos Aires, 13 de mayo de 1968

Sr Jorge Romero Brest:

Hace una semana le escribi dandole a conocer la obra que pensaba desarrollar en el Instituo Di Tella. Hoy, apenas unos dias mas tarde, ya me siento incapaz de hacerla por una imposibilidad moral. Sigo creyendo que era util, aclaratoria y que podia llegara conflictuar a algunos de los artistas invitados, o por lo menos, poner en tela de juicio los conceptos sobre los que sus obras estaban fundadas . Lo que yo ya no creo es que esto sea necesario. Me pregunto: ¿es importante hacer algo dentro de la institucion, aunque colabore a su destruccion? Las cosas se mueren cuando hay otras que las reemplazan. Si conocemos el final, ¿por que insistir en hacer hasta la ultima pirueta? ¿por que no situarnos en la posicion limite? Ayer precisamente comentaba con usted como a mi entender, la obra iba desapareciendo materialmente del escenario, y como se iban asumiendo actitudes y conceptos que abrian una nueva epoca y que tenian un campo de accion mas amplio y menos viciado. Es evidente que, de plantear situaciones morales en las obras, de utilizar el significado como una materialidad, se desprende de la necesidad de crear un lenguaje util. Una lengua viva y no un c{ogigo para elites. Se ha inventado un arma. Un arma recien cobra sentido en la accion. En el escaparate de una tienda, carece de toda peligrosidad. Creo que la situacion politica y social del pais oprigina este cambio. Hasta este momento yo p0dia discutir la accion que desarrolla el Instituto, aceptarla o enjuiciarla. Hoy lo que no acepto es al Instituto, que representa la centralizacion cultural, la institucionalizacion, la imposibilidad de valor las cosas en el momento en que estas inciden sobre el medio. Porque la institucion solo deja entrar productos ya prestigiados a los que se utiliza cuando, o han perdido su vigencia, o son indiscutibles dado el grado de profesionalismo del que las produce, es decir, los utiliza sin correr ningun riesgo. Esta centralizacion impide la difusion masiva de las experiencias que pueden realizar los artistas. Esta centralizacion hace que todo producto pase a alimentar el prestigio, no ya del que lo ha creado, sino del Instituto, que con esta ligera alteracion justifica como propia la labor ajena y todo el moviemiento que ella implica, sin arriesgar un solo centavo y beneficiandose todavia con la promocion periodistica. Si yo realizara la obra en el Instituto, esta tendria un publico muy limitado de gente que presume de intelectualidad por el hecho meramente geografico de pararse tranquilamente en la sala grande de la casa del arte. Esta gente no tiene la mas minima preocupacion por estas cosas, por lo cual la legibilidad del mensaje que yo pudiera plantear en mi obra careceria totalmente de sentido. Si a mi se me ocuerriera escribir VIVA LA REVOLUCION POPULAR en castellano, ingles o chino seria absolutamente lo mismo. Todo es arte. Esas cuatro paredes encierran el secreto de transformar todo lo que esta dentro de ellas en arte, y el arte no es peligroso (la culpa es nuestra). ¿Entonces? Entonces los que quieran trepar, trabajen en el instituto. Yo no les aseguro que lleguen lejos. El Intituto Torcuato Di Tella no tiene dinero como para imponer nada a nivel internacional. Los que quieran ser entendidos en alguna forma, diganlo en la calle o donde no se los tergiverse. A los que quieran estar bien con Dios y con el Diablo le recuerdo "los que quieran salvar la vida la perderan". A los espectadores les aseguro: lo que les muestran ya es viejo, mercaderia de segunda mano. Nadie puede darles fabricado y envasado lo que esta dandose en este momento. Esta dandose el Hombre, la obra: diseñar formas de vida.


Pablo Suárez.


===========================================

Copiado y pegado del blog de Manolo que no tenía acentos... y yo no tengo ganas de corregirlo. 
Te juro que no se pierde la esencia.


sábado, 19 de junio de 2010

mate y galletitas de avena y cacao

Voy... por ahí
somos tantos desencuentros
callejeando por el centro
almas de ciudad por dentro
y zás... me perdí

otra esquina a la derecha
casi siempre a contra flecha
y voy... por ahí


ya ni se en que bocacalle
que se callen las bocinas
y esas bocas de oficina
¡huir!... quiero oir

tus susurros en mi oreja
ruidos de la Ciudad Vieja
y  v o y  r e - f e l i z
sin agenda y calendario
bien por fuera del horario
gris... ALEGRIS

La alegría de los vagabundos
que traspasan este mundo 
sin entrar en él
los inútiles sin referencias
los de sin buena presencia
como yo...
los que detestamos el cuartel.

Voy por ahí
boludeando por la vida
la cosa es más divertida

así... por ahí

sin darle bola ninguna
al rumor de la comuna
hoy me reí

carcajada a carcajada

la ciudad es una pavada
llena de gente apurada
y yo... me reí


persiguiendo una poesía
me paró la policia
y ¡ z á s ! me perdí

Voy por 18 comiendo bizcochos
agarro para el puerto
el bajo está desierto
por Juan Carlos Gómez hasta Sarandí
Otra vez me perdí, ¡otra vez me perdí!

Va y que se va y que se va la vida
va ahí callejeando por las heridas
va y que se va y que se va y me quedo
va y que se va y que se va y no puedo
irme y me voy, irme y estoy
dando vueltas manzana ¡varón!






. la tabaré . alegrís . 

viernes, 18 de junio de 2010

Metele cumbia guachx (sobre una de mis chicas preferidas)

Jueves al mediodía, a punto de almorzar: la manada mundialista ya se retiró y sólo quedamos mi chica Aniela y yo.

Dividimos bien las tareas: Laura controla los ravioles, pone la mesa y sirve; Aniela prepara una salsita que tenga mucho ajo y crema. Las dos hablan sin parar: que piensan esto y aquello, que sienten lo otro, que el domingo intervenimos, que las compañías, que las soledades, que el estudio, que los museos... y de golpe el silencio. 
Y de golpe nos reimos. 
Pusimos una pantalla entre nosotras... no literalmente, pero es que mirar FRIENDS nos pasó de una dimensión a otra en un siantiamén.

Anielita se ríe mientras ve FRIENDS y se da cuenta del silencio. Me mira y dice: "¡son tan lindos! Se nota que los queremos porque nos quedamos calladas las dos..."

Yo pienso. Pienso. Pienso, y le pregunto: "¿Quiénes seríamos cada una? ¡Vos sos Chandler!"

- ¿Chandler? ¿Qué, hago esos chistes?

- Sí ja ja ja

- ¡ Y vos sos Phoebe! 

Aniela y yo nos reímos. Nos calla la pantalla, pero al rato nos levantamos y vamos a ver una peli.

Mi chica, esa con espíritu piromaníaco como yo, ya me había propuesto almorzar y después mirar REC. Yo acepté, aunque las patas me temblaban un poco. Todavía me tiemblan un poco las patas, debo admitir. Pero no importó eso. 

Vamos para arriba, y no sólo vemos la peli, sino que lo hacemos luego de cerrar cortinas y tapar ventanas, y, mientras, tomamos lo que quedaba de uno de aquellos vinos que nos acompañaron en el Valle (Grande).

Durante la película Aniela me agarra, ella ya sabe qué va a pasar. Pega algunos gritos, toma grandes tragos de vino y me mira, como esperando a que me asuste. Yo tengo mucho terror encima, no puedo despegar los ojos de la pantalla. Mi chica me va pasando el vino y me dice "toma Lauri, toma, así la pasas un poco mejor con el miedo". De vez en cuando toca el timbre un cartero y yo siento que está infectado y me va a matar, a atacar, ¡a infectar! Me muero de miedo y no confio en nadie. Ani me hace un chiste y se me tira encima y mi panza no aguanta más ese nudo del terror y tengo que gritar una banda, darle la mano, pedirle que ahora no andemos solas por la casa. Ella se ríe y me dice "viste que te dije... y yo que ya la ví vuelvo a tener miedo".

De a poco abrimos las ventanas. No hay luz de sol que entre, pero algo es algo, al menos podemos confirmar que es de día y mi casa no está en cuarentena. Ani me dice que se tiene que ir y nos quedamos hablando. Siempre pasa lo mismo. Y hablamos de esto, de aquello, de Pepito, de Menganita, de museos prendidos fuegos, de libros; hablamos de que ella va al baño y después se va sí o sí porque tiene que terminar una escultura. Pero cuando sale, volvemos a charlar: de la facultad, de crecer, de algunas ideas, de otras expectativas, de Juanito, de Fulana, del fuego, de las intervenciones, de mi trabajo de visual gráfica.

Una hora después mi amiga se queja: que por qué le doy cosas para dibujar, que se cuelga, que de nada, que quedó mejor y más lindo, que ahora la parejita que baila cumbia está enamorada, que chau, chau, nos vemos el domingo, a lo mejor antes pero no sé.
Aniela atacó mi trabajo práctico en el que tenía que representar frases. Para "el amor es una cosa divertida" yo sabía lo que quería: una parejita bailando cumbia. Ni más ni menos. El problema es que mi pareja, la que yo había dibujado en el Illustrator, bailaba y estaba feliz, pero no enamorada. Pedí un poco de ayuda en la semana y todo mejoró, pero ellos seguían sin amarse. Hasta que atacó la piba, que me conoce bien y sabe lo que es el amor para mí, y lo único que hizo fue agregar una mirada, unas manos agarradas fuertes y pelos bailando al viento

"Hacele los ojos rosas, como la música. La cumbia se contagió de ellos", eso dije yo, eso nomás, pero a mí me parece que Anielita ya sabía que también quería eso, qué sé yo...

miércoles, 16 de junio de 2010

Ama, ama y ensancha el almaaaaaaaaaaaaaa



son grandiosos ... y con Chinato ahí ... sin palabras ...

martes, 15 de junio de 2010

Los que luchan y los que lloran II

(...)

En la cima de una montaña, detrás de un matadero abandonado, se había instalado el hospital de campaña. Más de una hora nos demandó la ascensión hasta el bohío iluminado, resbalando constantemente en el barro. Cuando llegamos, nos encontraos con De La O y Fajardo, que habían llegado no sabíamos de qué manera. 

Varios candiles alumbraban con su luz amarillenta a un grupo de hombres que auxiliaban a más de treinta heridos, casi todos ellos guajiros. En un rincón, una mujer lloraba a gritos y pretendía levantarse de la silla antes de que Fajardo le aplicase una inyección. 

De la O, con los ojos brillosos, me indicó una mesa. Extendido, largúisimo y seco, estaba el cadáver desnudo de un niño rubio. Tenía enrollada en la pierna izquierda una venda ensangrentada y los ojos entreabiertos y la dentadura blanquísima que asomaba entre los labios, reflejaban la luz de la vela colocada a los pies. El estómago estaba hundido, casi hasta juntarse con las tablas blancas de la mesa. 

Me quedé unos segundos delante de él. Los gritos de la mujer nos hacían permanecer a todos mudos, aunque mi mente repetía constantemente, como una letanía: hijos de puta... hijos de puta...

- ¡Maldito Batista! ... ¡Qué has hecho de mi hijo... Batista! ... ¡Qué has hecho de mi hijo!... 

Y yo seguía pensando, clavado ante el cadáver estirado del chico: hijos de puta... hijos de puta... 

Mecánicamente me alejé y comencé a tomar el nombre de los heridos y el del niño muerto: Orestes Gutiérrez Peña, de seuis años. Pero me sentía frío, ridículo, cumplimiendo mi misión de periodista. ¡Qué hacía yo ahí, con la lapicera en la mano, en lugar de estar apretando el gatillo de una ametralladora! 

- ¡Maldito Batista!... ¡Qué has hecho de mi hijo!... 


(...)

Cuba - luego de la huelga general del 9 de abril de 1958 
Del libro "Los que luchan y los que lloran" de Jorge Ricardo Masetti

lunes, 14 de junio de 2010

ceci no es una pipa IV

(...)

creo que te conozco, pero apago la vista

engaño el gusto, emborracho el oído

carezco de olfato; te descubro con el tacto,

te cubro con el tacto. (te quiero en el acto)

apenas te conozco y te tomo,

apenas te aprieto y te quiero. (y te como).


viernes, 11 de junio de 2010

Mundial de Fútbol 2010

Mientras miraba el primer tiempo de Uruguay - Francia me acordé de algo que Gala escribió sobre mí el año pasado: "La única vez que vi llorar a Laura fue cuando Argentina quedó afuera del mundial Alemania en el 2006 y me echo la culpa a mi por romper la cábala para ir al baño. Entonces, esa fue la única vez que la vi llorar y encima fue mi culpa.

Hablando de mundiales, desde que conozco a Laura, desde hace ya 7 años (guaaa), ella dice que va ahorrar para el siguiente mundial y que va a ir a hinchar por Argentina. Cada vez que termina un mundial, se compra una coca cola de litro y medio, se la toma de sopetón, y le empieza a meter billetes y monedas por la boca. Hasta que llega un día que necesita cambio para el colectivo, comprarse una pintura de uñas azul nueva o sahumerios de pachuli y a la mierda los ahorros del mundial. Para cuando llega el siguiente mundial no tiene un peso y putea por no poder viajar al fin del mundo a alentar a su equipo. Así que nuevamente saca una botella de coca cola y de nuevo comienza la historia."

Efectivamente, eso sucedió hoy. Comencé a putear y a pensar en cómo puede ser que no esté allá y en qué puedo hacer para estar en semejante espectáculo dentro de cuatro años... En cuatro años capaz junte la plata, no sé... Capaz en cuatro años empieza ese viaje y quien dice que no habría que poner en el itinerario un paseito por las canchas de fútbol de X país. 
 
Pero en fin... A Sudáfrica 2010 no lo esperaba mucho. Ya desde el año pasado le vengo dando vueltas a esto del amor por el  fútbol,  las pasiones; sumado a que ni a Maradona ni a Messi les tengo fe... ¡y encima lo de Central! No che, llegué desganada al Mundial. Nada de organizar comidas con una banda de gente, nada de cábalas (bueno, eso está por verse), nada de pactos siniestros con el destino (eso también esta por verse), nada de cultura futbolera y mundialista para este año. 
 
Pero no podía no pasar el sentirme  impregnada de eso que tiene la pelota y las hinchadas. Sí, tienen mucho que ver las propagandas. MALDICIÓN. Y no es que los sentimientos hayan renacido gracias al amor a la selección (bueno sí), sino que sucede por Central. Vi la propaganda de TYC Sports y me partió el alma porque yo pensaba en mi equipo querido... Y eso implica que entienda, más o menos, lo que las publicidades muestran o lo que quieran hacernos pensar que muestran (sería ingenuo pensar que quieren fomentar nuestro amor hacia la "querida" patria en vez de hacernos ir a comprar mucha coca cola y adiestrar negros para que canten con nosotros). 

Es muy tétrico pensar en lo que hacen las propagandas, y más cuando te das cuenta que sobre uno ejerce cierto tipo de control. Fueron pocas las veces en que sentí esa inyección, esa aguja hipodérmica, y, la verdad, es terrible... impresionante. Sólo recuerdo tres momentos de esos, uno cuando fuimos a ver Argentina - Brasil, un partido que despertó a un espíritu patriótico que yo creía muerto, y tuve puesta una bufandita de Argentina toda la noche. Vergonzoso. ¡¡Hasta le canté a Maradona que olé olé olé!!

Ese día, en el que tanto merchandasing dando vueltas me drogó, fue también el momento de mi divorcio con la Selección Nacional. Divorcio que duró hasta anoche. No voy a decir qué fue lo que me hizo cambiar de opinión, porque realmente me siento patética, me limito nomás a contar que estábamos cenando, mirando el noticiero y siendo bombardeados por banderitas de argentina y de cientos de empresas (el Estado inclusive) cuando una de esas bombas me explotó encima, lamentablemente, y le dije a mis padres que "oh no, me convencieron".

Hoy el televisor ya está puesto en los partidos. De eso hablamos en casa, la casa de los periodistas y también futboleros. Y hoy estaba mirando el primer tiempo de Francia y Uruguay y me dio un chuchi en el alma. 

Un chuchi de emoción, del tipo guau, ya llegó el mundial, qué lindo es el fútbol; 
otro chuchi del tipo cuánta bronca me da no estar ahí, por qué no me pongo las pilas y ahorro, el próximo voy sí o sí; 
y otro chuchi de lástima y vergüenza. El fútbol es hermoso, siempre me he sentido orgullosa de poder conocer este sentimiento... Y las contradicciones, la bronca que siento alrededor de este deporte - empresa - método de dominación, por el simple hecho de estar inmersa en este sentimiento y verlo y analizarlo desde adentro, no hacen más que ayudarme a incentivar mi ganas de cambio social, bombas y revolución. Así que atenti, que tal vez empecemos a atacar al sistema con sus mismas armas. 
  

ceci no es una pipa III - Mundial de Fútbol 2010

John Jairo Trellez, futbolista y poeta. Medellín, Colombia 29/4/1968. Casado, dos hijas. Jugó en Boca Juniors entre 1994 y 1995, y luego pasó por equipos como Dallas Burn (Estados Unidos), Grin Tow (China), Palmeiras y Juventude (Brasil) y Al Hilal (Arabia Saudita). Actualmente juega en Bajo Cauca, equipo de la B colombiana. Sigue siendo un ídolo. 






Siempre el gol

El mediocampo se abre
como las piernas de una mujer en la oscuridad,
y así, abierto, el objetivo se hace más claro,
avanzo.
Miro a la derecha y voy a la izquierda,
paso a uno, paso a dos,
la podría pasar pero sigo,
la alfombra verda se desliza bajo mis pies
y recuerdo mis limitaciones,
ante de entrar al área la paso,
me la devuelven y pateo,
el famoso orgasmo del fútbol,
las tres letras de la felicidad.
En mi poema no hay offside.

miércoles, 9 de junio de 2010

Miércoles: el día sigue como corresponde ....

... como corresponde: 



con  el amor que "te puede hasta de manera vergonzosa",
 

con mate,







con plusvalías y feudalismos,  



con chicas lindas, 











con un cielo lleno de nubes y unas ganas inmensas de estar acostada tapada hasta ACÁ. 



De paso me di un gusto: me compré un libro de Dalmiro Sáenz y volví a la clase de yoga.

Hay dos lugares en Rosario que seguro me hacen bien: la casa de Raquel y el consultorio de Carlos. Capaz pasa eso porque ya hay cierta mística creada sobre las disciplinas que se desempeñan ahí (yoga y ayurveda respectivamente), pero también puede ser que realmente me hacen sentir mejor de cuerpo y alma. Qué sé yo... La cosa es que salgo de aquellos sitios volando y sonriendo y sintiendome una giganta.

Volví a la clase de Yoga, en nuevos días y horarios, y ahora Raquel no es más mi profesora... Una lástima, porque ella sabe bien qué lado mío es más largo, que no tengo ningún problema, que simplemente me caigo, y que las patas son mi punto débil. 

Ahora tengo profesora nueva cuyo nombre no recuerdo y es una joven adulta muy hermosa. ¡Ahhhhh! 
Se retuerce y baila mientras lo hace, con el cuerpo en equilibrio, chiquito, elástico, y recubierto de una piel blanquísima y seguro que re suave, que encaja perfectamente con su pelo castaño oscuro.  
Lo mejor de mi profesora es la cara: blanca, liviana, simpática, tranquila. Transmite paz. Y no tiene maquillaje, y las mujeres sin maquillaje son más hermosas, más naturales, más personas, más libres... ¡¡bellas, bellísimas!! Y cuando la miraba y me decía que el talón va más para acá y el brazo más para allá, yo cantaba que me gustaría mucho más que te lavaras la cara sólo las mañanas que te dieran la gana* ....


- ¡al fin alguna le hacía caso a la canción! - 


Mi profesora hacía chistes, nos preguntaba si todo andaba bien  y enseñaba a acomodar el cuerpo dándole vida: que se miren las costillas, que el ombligo hable, que el cuerpo y la mente no se separen, que la respiración organice ... y yo podía: me salía sentir que me estiraba hasta la otra pared, que crecía, crecía, crecía, que era una giganta, que entre mis brazos, mis costillas, mis músculos me llenaba de aire y pppppffffffffff después me desinflaba como un globo y salía volando... 



Después de esta tarde mi lista de mujeres preferidas y que me enamoran ha crecido y se actualiza de la siguiente manera:

- la chica de pelo cortito que anda en bici 
- Anielita
- Florcita
- la chica linda de García 
- una que no hago público ...
- la nueva profe de Yoga



Quien suscribe te desea que puedas enamorarte de muchas personas cualesquiera sea su sexo - edad - tamaño - color - olor - etcétera, 

quien suscribe no puede creer lo que acaba de decir (y se piensa que ha madurado una banda), 

quien suscribe vuelve unas horas atrás a cantarse vieja me quedo en casa tomando mate y bizcochos de grasa aceite vegetal....


...y ahora a quien suscribe se le da da por cantar esta canción a modo de conclusión, baile y cierre: 

Feliz año nuevo...
Feliz siglo nuevo...
Feliz milenio nuevo...

...te deseo que tus sueños se cumplan
y que cumplas muy feliz cumpleaños
que los años te sacudan el polvo
que tus polvos sean de goces y amores
que de amores puedas mas que el dinero
que el dinero no te compre los besos
que los besos te traspasen el alma...
que tu alma cierre un ciclo perfecto
lo perfecto de la ley del deseo
te deseo que tus sueños se cumplan...

Te deseo feliz recreo
feliz vacaciones, feliz Navidad
felicitaciones y felicidad!

Feliz tercer milenio
feliz siglo XXI
que tengas felices sueños
y que se cumplan algunos.


- La Tabaré - La Ley del Deseo -


* Estoy muy bien - Extremoduro

Vamos a empezar el día como corresponde...





 !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

lunes, 7 de junio de 2010

Día del periodista

Hace un tiempo me dieron-prestaron-regalaron el texto que pongo a continuación.

La persona que me lo dio-prestó-regaló lo hizo porque fueron éstas las palabras que lo motivaron a estudiar Comunicación Social, aunque ya no lo haga. Por esas buenísimas casualidades hoy a la mañana me puse a leerlo. Al rato nomás me acordé de que hoy es el Día del Periodista.

Eso nomás. Capaz---

Prólogo de Rodolfo Walsh al libro de Jorge Ricardo Masetti "Los que luchan y los que lloran"
Que su nombre siga casi tan ignorado en su país como el pedazo de selva que esconde sus huesos era previsible para Jorge Masetti. Periodista, sabía cómo se construyen renombres y se tejen olvidos. Guerrillero, pudo presumir que si era derrotado el enemigo sería el dueño momentáneo de su historia.
Masetti, desde luego, era un rebelde integral. La guerrilla de Salta, su presencia en Argelia y en Playa Girón, Prensa Latina, este libro, son eslabones de una misma cadena de admirable coherencia. Entre 1958 y 1964 vivió para la revolución latinoamericana cuya semilla está en Cuba y la revolución vivió tempestuosamente en él...

Hubo sin duda un proceso cuya génesis atestiguan estas páginas. Masetti era reportero de radio “El Mundo” cuando en 1958 decidió ir a ver que sucedía en Cuba. Sus contactos eran débiles, sus medios escasos, su objetivo -Fidel en la Sierra- desmesurado.

La medida del peligro está dada, sin énfasis, en su propio relato: de los dos periodistas extranjeros que Masetti encontró en la Sierra, uno fue asesinado, al descender, por la policía de Batista; al otro lo torturaron y “cantó”. 

Mortales esperas, escondites, marchas imposibles a pie y en mula, la confianza jugada a cara o cruz en cada instante, lo acercaron a los grandes protagonistas de su historia. En el camino iba quedando el pueblo cubano, sus campesinos ametrallados, sus aldeas arrasadas con napalm. Masetti, que confesaba no haber tirado nunca un tiro, se encontraba de golpe bajo el fuego de las ametralladoras 50 con que un avión rociaba en la meseta lo único que daba señales de vida: él y su guía. Una campesina le entregaba un revólver 22 no para defenderse, sino para suicidarse si topaba con los guardias. Cambiaba él mismo su ropa oscura de porteño con aires de compadrito por la guayabera del campesino, por el uniforme del ejército rebelde. Pero en ese ilusionismo de periodista ingenioso había como un oscuro rito, una transformación auténtica. Había ido lleno de dudas, prevenciones, sutilezas y se lo tragaba la insuperable experiencia colectiva de un pueblo en revolución. 

Los reportajes a Fidel y al Che, transmitidos por Masetti desde la radio rebelde, fueron importantes en la propia isla: era la primera vez que el pueblo cubano escuchaba a sus líderes. En aquel momento la revolución - agraria, popular, antiimperialista- no se definía aún públicamente por el socialismo. Eso llegaría después. “Mucho de lo que estábamos haciendo ni lo habíamos soñado”, declaraba Guevara.
Los combatientes se volvían revolucionarios en la lucha misma, sacudían sus ataduras mentales, sus prejuicios, sus lazos con el pasado. Pero al mismo tiempo procuraban no alarmar más de lo indispensable al enemigo verdadero que se ocultaba tras la dictadura de Batista: conocían ya el napalm y el fósforo vivo de fabricación norteamericana que regaban los aviones. Los amigos de la revolución libraban una dura batalla dentro de los propios Estados Unidos para contener esos embarques de armas que antes y después han masacrados pueblos enteros. Que Fidel Castro hablara de elecciones, que otros dirigentes eludieran una definición sobre el comunismo, que la revolución no alejara a sus momentáneos aliados de la burguesía, eran necesidades implacables en la guerra. Las decisiones, en todo caso, surgirían del pueblo en armas. 

Cuando Masetti regresa a La Habana, está marcado. Las radios del Caribe retransmiten todavía su reportaje, el país entero ha escuchado su voz, la policía conoce su cara. Los únicos que parecen ignorar su hazaña son sus jefes en Buenos Aires. Un angustioso cambio de telegramas le confirma que no han recibido nada. Entonces hace algo que requiere un coraje excepcional: vuelve a la Sierra y graba por segunda vez su reportaje. 

Las tretas que usa para sortear el cerco represivo lo pintan a Masetti. Turista alemán, viajante italiano o presunto esposo de una campesina gorda, no pierde en mitad del peligro su agudo sentido de lo cómico. Mucho menos esa mirada fotográfica del periodista nato, capaz de dar en cuatro líneas lo esencial de cualquier situación. Los pequeños retratos de la pequeña gente brillan con luz propia junto a los héroes mayores del Olimpo. Santiago a oscuras, la carretera desierta, “el sonido de fondo” que acompaña su reportaje a Guevara, son estampas memorables en un relato sin pausas. 

Este reportaje es, en mi opinión, la mayor hazaña individual del periodismo argentino. 

Al salir de Cuba con su pasaporte rudimentariamente falsificado, Masetti tuvo la sensación de que desertaba, de que volvía al mundo de los que lloran y dejaba atrás el mundo de los que luchan. Esa tajante división iba a decidir su vida, precipitar su muerte. 

La revolución triunfante eligió a Masetti para una tarea más difícil que su reportaje en Sierra Maestra. A comienzos de 1959, crea la primera agencia latinoamericana que consigue inquietar a los monopolios informativos yanquis. La deformación por la prensa internacional de las noticias cubanas había empezado mucho antes de la caída de Batista, cuya larga permanencia en el poder profetizaba la revista Times en su primer número de 1959, cuando ya el régimen se había desplomado... La campaña contra el gobierno revolucionario alcanzó una intensidad jamás vista en la historia. United Press y Associated Press, las agencias que monopolizan el mercado mundial de noticias, pusieron en marcha esa catarata de basura informativa que dura hasta hoy, preparando el terreno para la cadena de agresiones que iba a culminar en Playa Girón. Para contrarrestar en lo posible ese ataque incesante y despiadado, nació Prensa latina.
La empresa pudo parecer utópica. Los monopolios informativos reaccionaron ante la competencia como todos los monopolios. La guerra desatada contra Prensa Latina invocó el pretexto de que era una agencia oficial. PL era, por supuesto, tan oficial como United Press, Reuter o France Presse: no hay en el mundo una agencia que no responda a los intereses de un estado nacional, o de un grupo monopolista estrechamente vinculado a ese estado. La diferencia consiste en que los países dominantes del mundo occidental prohíben ese lujo a los países dependientes. Las tentativas realizadas en Argentina y Brasil durante los gobiernos de Perón y Quadros fracasaron ante la embestida de las agencias norteamericanas que contaron como aliados a los grandes diarios comerciales de ambos países, para quienes el periodismo estatal es un crimen cuando se trata del estado nacional, y no lo es cuando detrás se oculta el poder extranjero. 

En el caso de Prensa Latina había otra diferencia, más “criminal” aún. Todos los periodistas que trabajaron en ellas eran latinoamericanos. Plinio Mendoza y Gabriel García Márquez en Colombia, Mario Gil en México, Díaz Rangel en Venezuela, Teddy Córdova en Bolivia, Aroldo Wall en Brasil, García Lupo en Ecuador y Chile, Onetti en Uruguay, Tríveri en Estados Unidos, Angel Boan en cualquier parte, demostraron que una agencia no era algo tan misterioso como pretendían los viejos amos del periodismo. Dondequiera hubo que pelear por la noticia en igualdad de condiciones, llegaron antes y la escribieron mejor. Como testigo de esa competencia pude comprobar que el periodista norteamericano es profesionalmente mediocre, apegado a la rutina, desprovisto de curiosidad y de amor por lo que hace. Al tener que competir con nosotros, con un conocimiento del medio local que no excedía los despachos ministeriales o el lobby de los grandes hoteles, se encontraban en una impresionante desventaja. Esa prueba no les gustaba para nada, y aunque mejoraron momentáneamente su servicio, acentuaron la campaña de desprestigio y la presión sobre los dóciles gobiernos. 

Tuve una idea de lo que esa presión significaba en mayo de 1959, cuando en ruta a La Habana debí hacer escala en Río de Janeiro por 48 horas que se convirtieron en 48 días. Se trataba de tomar una oficina, arrendar un canal de teletipo y designar un jefe de corresponsales brasileño, tres cosas sencillas para las que no existían obstáculos legales. Las dificultades que surgieron eran tan absurdas que no tenían explicación dentro del marco idílico de la libertad de prensa, la libre competencia y otras fantasías. Ese año la United Press confesaba para su filial en Río una pérdida de un millón de dólares lo que sin duda revelaba sus buenos sentimientos. Inmovilizar un expediente en el ministerio de Viaçao, era mucho más barato. La burocracia brasileña es la más imaginativa que he conocido: siempre faltaba algo, una coma, un “carimbo”, hasta un análisis de orina y una muestra de sangre. La maquinaria gubernamental chorreaba corrupción y demora en proporciones kafkianas. 

Téngase en cuenta que las relaciones entre Cuba y los países americanos, incluidos los Estados Unidos, eran todavía “normales”. La agresión contra PL era por supuesto una partícula de la agresión global que se gestaba. Los tropiezos que menciono se reprodujeron en las veinte filiales latinoamericanas de PL. Que hayan podido superarse, bien o mal, es un tributo al genio de Masetti. Un año después de creada PL tenía además sucursales en Washington, New York, Londres, París, Ginebra, Praga. Convenios firmados con Tass, CTK, Tanjug, Hsin Hua, y agencias egipcia, indonesia y japonesa le daban un ámbito mundial. L'Express de París y el New Statesman de Londres habían cedido sus derechos latinoamericanos por ínfimas sumas; The Nation y The New Republic, de Estados Unidos, los daban gratis. Más de cien clientes en América Latina y muchos centenares en los países socialistas, un volumen noticioso comparable al de las agencias norteamericanas, colaboradores regulares de la talla de Sartre, Waldo Frank, Wright Mills: todo esto era realidad a mediados de 1960. 

La cobertura de ciertos episodios latinoamericanos como los terremotos de Chile, el primer golpe militar contra Frondizi o la revolución de Castro León en Venezuela, fue excepcional. Pero también se dieron algunos buenos “palos”, como decían los cubanos, en territorio enemigo: Angel Boan ( que después murió en Argelia) fue el único en conseguir un reportaje a Chessman doce horas antes de su ejecución. El mismo Boan le sonsacó una divertida entrevista a Trujillo ( no teníamos corresponsal en Santo Domingo, por supuesto) mediante el simple expediente de llamarlo por teléfono en nombre de una agencia rival, mientras un colega argentino conseguía en Madrid la primera declaración de Perón favorable a Fidel Castro. Una noche, en el aeropuerto de La Habana, hice el reportaje más corto de mi vida. Era Ernest Hemingway, que decía: “Vamos a ganar. Nosotros los cubanos vamos a ganar”. Y agregaba : “I'm not a yankee, you know”. 

Algunas veces excedíamos los límites habituales del periodismo. Fue PL quien señaló con meses de anticipación el lugar exacto en Guatemala - la hacienda de Retalhuleu - donde la CIA preparaba la invasión a Cuba, y la isla de Swan donde los norteamericanos habían centralizado la propaganda radial por cuenta de los exiliados. 

Vivíamos, puede decirse, al pie de la teletipo, pero no recuerdo un trabajo que se hiciera con tanta felicidad. Masetti era incansable, un temperamento meridional, lleno de recóndito humor. Un tabaco y una guayabera que alternaba con el traje oscuro y la corbata negra, le bastaba para sentirse “aplatanado” sin abandonar una sola inflexión de su lenguaje porteño. Era pintoresco verlo irrumpir en la redacción donde predominaban los cubanos y gritar sus órdenes tratando a todo el mundo de vos. Se casó, por segunda vez, con su secretaria cubana. De madrugada, cuando cerraban los últimos canales, había tiempo para reunirse en su oficina donde circulaba un mate y un tocadiscos pasaba un tango. Alguna vez la presencia de un centinela guajiro en la puerta cerrada indicaba la presencia del Che. La amistad que los unía llevaba el sello indisoluble de la Sierra. 

La suerte de Prensa Latina estaba ligada a la revolución cubana. La SIP, regenteada entonces por el coronel Dubois, dictó el úkase definitivo prohibiendo a sus miembros usar los servicios de PL. Una noche, en una callejuela de Costa Rica, la casualidad deparó a Masetti el placer de decirle en tres palabras lo que pensaba de él. Dubois se hizo el sordo pero ya las puertas de los diarios estaban cerradas.
Es conocida la presión implacable que llevó a los gobiernos latinoamericanos a romper con Cuba. En cada caso la ruptura fue precedida por el cierre de PL. Masetti lo había previsto con mucha anticipación. Cuando llegó el momento la agencia contaba con equipos de escucha capaces de suplir en parte el vacío, y la construcción de una potente emisora llegaba a su fin. Cuba no podía quedar aislada. PL sigue hasta hoy dando al pueblo cubano las noticias del mundo, e informando a los que quieran o puedan escucharla, lo que pasa en Cuba. Esa es la obra de Masetti. 

En marzo de 1961, Masetti renunció a Prensa Latina. Su alejamiento tiene que ver con el auge momentáneo del sectarismo, pero por sobre todo con su deseo de ocupar un puesto de más riesgo en la tarea revolucionaria a la que ya estaba entregado por completo. Esa oportunidad se dio en seguida, en Playa Girón. Masetti retomó el comando de la agencia y vio sucumbir bajo el fuego de las milicias las últimas tentativas norteamericanas por reimplantar su dominio en la isla. 

Después marchó a Argelia, donde se combatía aún. Era el intermedio necesario antes de acometer su última empresa, la guerrilla de Salta. 

La idea de traer la lucha armada a la Argentina no era nueva en Masetti. Nació en la misma Sierra, la meditó largamente en La Habana. Puede discutirse, se discute, si el momento elegido era el apropiado, si la teoría del foco es o no correcta, si la lucha armada puede entablarse sin el respaldo de una sólida organización política. La honestidad de Masetti, la coherencia consigo mismo, la fidelidad al precedente cubano, están fuera de la discusión. Pertenece a esa lista ya larga de hombres que en América Latina vivieron sus ideas hasta el sacrificio:De la Puente Ojeda, Lobatón, Camilo Torres, Ernesto Guevara. Sabía que la victoria final de la revolución está amasada con los fracasos anteriores. El triunfo fulminante de los cubanos en enero de 1959 no basta para borrar las derrotas que lo precedieron, ni aún la más memorable de esas derrotas: el asalto al Moncada. Dentro de esa perspectiva no hay quizá victorias ni fracasos individuales, aunque haya experiencias que recoger y asimilar. 

En los campos de Argelia, Masetti volvió a tomar contacto con la guerrilla. A fines de 1962 estaba de regreso en Cuba, alcanzó a conocer a su hija recién nacida, después se alejó para siempre. Cuando reaparece en la provincia de Salta, el pequeño grupo de rebeldes que lo acompaña lo conoce solamente por su nombre de guerra: Segundo. La elección está explicada en una carta a Federico Méndez y Juan Jouvé, sobrevivientes de la guerrilla encarcelados hasta hoy: “Al ingresar en el EGP (Ejército Guerrillero del Pueblo) cada miembro adoptaba un nombre de guerra, y Masetti eligió el de Segundo por el siguiente motivo: el Che, que en ese momento realizaba tareas imprescindibles para la Revolución Cubana, pertenecía en forma honoraria al EGP, conociéndosele a ese fin por el nombre clave de Martín fierro... Masetti eligió el de otro gaucho famoso, Segundo Sombra... Luego Masetti fue conocido simplemente por Segundo, aunque fue realmente nuestro primer y único comandante.” 

Otro sobreviviente recuerda:“Nunca hablaba de su vida personal. Sabíamos que tenía mujer e hijos porque una vez los mencionó. En cierta oportunidad, él mismo habló de Masetti en tercera persona. Pero yo ignoraba que fuese él, y las fotos que después me mostraron tenían poco que ver. Cuando lo conocí tenía una gran barba negra, casi azul. Costaba tutearlo: era imponente.”
A comienzos de 1962 Masetti escribía a su mujer: “ Ya van cuatro meses y medio que aguardamos, con ansias controladas pero que nos devoran, el momento de rendir “nuestra materia”. Siempre presentes, las primeras palabras de la carta de Martí a Mercado que constituyen también las iniciales de la Segunda Declaración de La Habana: “Ya puedo escribir... Ya estoy todos los días en disposición de dar la vida por la patria””, y agregaba: “La Revolución ya no es un hecho a observar, un hecho histórico a criticar, sino que la Revolución somos nosotros mismos... es nuestra conciencia, la que nos juzga y nos critica y nos exige.” 

Se sentía fuerte y optimista, a pesar de las dificultades de la vida en el monte. Adiestraba a su gente, se movía sin cesar eludiendo cualquier choque. No había perdido su buen humor, su ácido espíritu de broma. Cargaba la mochila más pesada, a pesar de una dolorosa desviación de columna vertebral que lo hacía sufrir bastante. A fines de 1963 dice en una nueva carta a su mujer: “Ahora llevamos recorridos más de un centenar de kilómetros en el mapa, aunque en realidad son muchísimos más. Nuestro contacto con el pueblo es desde todo punto de vista positivo. De los coyas aprendimos muchas cosas, y los ayudamos en todo lo posible. Pero lo más importante es que quieren pelear... Es ésta una región en que la miseria y las enfermedades alcanzan el máximo posible, lo superan. Impera una economía feudal... Quién venga aquí y no se indigne, quien venga aquí y no se alce, quien pueda ayudar de cualquier manera y no lo haga, es un canalla...” 

A comienzos de 1964 los diarios publican las primeras noticias de la guerrilla, cuyos días estaban contados. En marzo los servicios de informaciones consiguen infiltrar dos hombres que promueven un incidente donde resulta herido el guerrillero Diego. La gendarmería captura un campamento con cuatro hombres, donde estaban todas las provisiones. El hambre acosa ahora a la guerrilla: la zona está desprovista de caza, incluso de pájaros. El guerrillero Antonio muere despeñado. El 18 de abril es sorprendido un nuevo grupo. Días después en un confuso choque con la gendarmería resultan muertos Hermes (Hermes Peña, cubano) y Jorge. Diego, César y Marcos mueren de hambre. Los dispersos van cayendo en grupos de dos o tres.

Masetti no aparece nunca. Se ha disuelto en la selva, en la lluvia, en el tiempo. En algún lugar desconocido el cadáver del comandante Segundo empuña un fusil herrumbrado. Tenía al morir 35 años, había nacido en Avellaneda.

Rodolfo Walsh, marzo de 1969

Sábado de postal

El sábado pasado, que había un sol relindo (sol de mates y poesía), agarré la bici y me fui a lo de mi amigo Fede.

"Hoy ando solo por las calles donde me enseñaste que el camino no empezó", me dijo él una vez. Una mezcla de nosotros dos, de un Miguel Abuelo y de un Pipo, digamos: una mezcla de amigos. Y yo esa tarde -ida y vuelta- me hice de esa frase (justa y precisamente).

"Hacía mucho que no estaba tan contenta, tan enamorada de la vida Fede", le dije cuando él me hizo notar que no sabía cómo andaba. 

Fede me hace decir cosas poéticamente y no se ríe o me dice hippie, al contrario, me responde igual. Y me dijo que me entendía, que sabía cómo eran esos días en lo que todo es una postal. Así me dijo, y yo le contesté que claro, como hoy (ese sábado de sol de mates y poesía).

De fondo sonaba El Salmón (más no podíamos pedir un Federico y una Laura) y mientras admirábamos y criticábamos a nuestro querido Andrés, Fede empezó a sacar sus cuadernos de poesía y a recitarmelas. Yo cebaba mates, el leía y actuaba sus propios textos. Yo lo felicitaba, le decía lo que me hacía sentir-pensar-acordar, el sol caía y el atardecer también fue de mates y poesías...

Cantamos y leímos a los gritos en esa casa, que es la más linda y en la que pasan cosas de otra realidad. También escuchamos un cd inédito de Andrés, y adelante de él me caí sentada -literalmente- de la sorpresa de nuevas versiones, y Fede entiende cuando yo le digo que calamaroesunpelotudoperoayayay y yo le entiendo cuando él me dice que sí, y fomenta mi ambigüedad.

Así fue mi sábado especial.

Fede hojeaba sus poesías-trabajos-ideas, encontró una y me dijo que la había escrito un día que había sido una postal para él, un día en el que todo era lindo, hasta la peatonal córdoba le gustaba, y me recitó, entonces:

La ciudad apura. Las personas,
desde atrás parecen unirse
como en grandes masas...
En una esquina, cada necesidad
atiende su capricho. 
En el cordón, un pequeño futuro
lava con el agua de las alcantarillas
sus autitos de metal, de juguete. 
Por su cabeza pasan respuestas, 
satisfacciones corriendo detrás, 
atendiéndonos... Por fuera, 
grandes y de verdad se ven 
los autitos... y cada uno
atiende su necesidad. 


Y después me puso una canción que dice algo así como "de reir, de volar, tantas veces me olvido...",
yo me reí y le puse cara de chuchi (lo que Jere ha denominado carita Laurita),
le manoteé el cd, ataqué mi bici y me vine a casa.
Y mientras lo escucho se me dio por contar estas cosas,
Y por buscar y publicar una poesía improvisada que un día él me dejó en mi fotolog:



si no tuviera imaginacion no hubiera llegado vivo hasta aqui. y usted lo sabe!
Laura Laura Laura
Diana Diana Diana
Echa de paisajes y colores
de vientos y mareas.
Se levanta hoy para volver a recostarse.
Para mañana volver a levantar.
Pero algo en su cabeza esta pasando
y se vera el movimiento al pasar..

Eso espero de vos.

Q baile en su cielo y no se apoye en las nubes a llorar,
q llueve en la ciudad y los filos
haran lo que tienen q hacer..

Fede.



Mi amigo tiene el don de las palabras lindas.